Este 17 de mayo celebramos IDAHOT para conmemorar la eliminación de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales por parte de la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la que tuvo lugar el 17 de mayo de 1990.
Equal rights.
MOTIVO
El objetivo principal es coordinar todo tipo de acciones que sirvan para denunciar la discriminación por las que pasan las personas homosexuales, bisexuales y transexuales, para promover y hacer realidad los derechos básicos en todo el mundo. Es una responsabilidad social ser conscientes para tomar acciones y denunciar la discriminación.
En 2015 se incorporó la bifobia al nombre de la campaña
UN POCO DE HISTORIA
Aunque desde 1973 la Asociación Estadounidense de Psiquiatría ya no consideraba la homosexualidad como una enfermedad, no fue hasta tal día como hoy de 1990 que la Organización Mundial de la Salud dejó de reflejarla como tal. Desde entonces, cada 17 de mayo se celebra el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia.
Todo se remonta a la prehistoria, como en el yacimiento de Addaura, en Sicilia, donde desde entonces, aparece en un dibujo rupestre un grupo de mujeres bailando alrededor de dos varones que practican sexo.
Réplica de las pinturas rupestres de Addaura. Museo Regionale Archeologico, Palermo (Dominio público)
Las relaciones homosexuales en la Antigüedad implicaban poder. Eran la representación de las jerarquías sociales.
Y cuando la psiquiatría se separó de la medicina, hasta el siglo XIX, fue entonces donde Sigmund Freud interpretó la homosexualidad como una anormalidad. Su visión negativa, con orígenes del psicoanálisis, fue la causa por la que se incluyó como desorden en la primera publicación de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría.
Más tarde aparecieron los trabajos de Havelock Ellis, que discrepó de la teoría del complejo de Edipo de Freud. Lo que sí defendió es que, en algún momento de sus vidas, todos los seres humanos son sexualmente ambiguos. En Inglaterra era prohibido por escandaloso, y su libro Sexual Inversion (1897) abría la puerta a aceptar a esa minoría dentro de la sociedad.
En esta línea, la homosexualidad sería una elección que en ningún caso debía ser discriminada.
Desde las durísimas terapias que combinaban electrochoques con la visualización de imágenes explícitas hasta curas menos agresivas.
Después de una campaña que duró un año, el IDAHOT se celebró por primera vez en 2005, con actividades en muchos países, que incluyeron acciones militantes LGBT en países como la República Democrática del Congo, China o Bulgaria.
El día es coordinado mundialmente por el Comité IDAHO, con sede en París, fundado por el académico Louis-Georges Tin. (Fundador del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia)
ACTUALIDAD
En la actualidad, más de 70 países en el mundo criminalizan la homosexualidad y condenan los actos sexuales entre personas del mismo sexo con penas de prisión. En al menos cinco de esos países (Mauritania, Irán, Sudán, Arabia Saudí y Yemen, además de algunas zonas de Nigeria y de Somalia) se mantiene la pena de muerte.
La discriminación basada en la orientación sexual y en la identidad de género no está oficialmente reconocida por los Estados miembros de las Naciones Unidas, a pesar de que organismos de derechos humanos como el Comité de Derechos Humanos han condenado repetidamente la discriminación basada en la orientación sexual y la identidad de género.
En 2010, Lula da Silva, entonces presidente de Brasil, firmó un acta que instituyó el 17 de mayo como Día Nacional contra la Homofobia en su país.
En 2011, mediante el Decreto Supremo Nº 1022 (26 de octubre de 2011), Bolivia declara en todo el territorio del Estado Plurinacional el 17 de mayo de cada año como el Día de Lucha contra la Homofobia y Transfobia.
En 2013 esta jornada se celebró en más de 100 países. También es reconocida oficialmente por numerosos países, autoridades locales e instituciones internacionales (entre las que se cuenta el Parlamento Europeo).
El 21 de marzo de 2014 México declaró, mediante Decreto Presidencial, el 17 de mayo como el Día Nacional de la Lucha Contra la Homofobia.
En 2016, la Asamblea Nacional de Venezuela decretó el 17 de mayo como Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, pero el Tribunal Supremo de Justicia inhabilitó esa sesión entre otras, dejando sin efecto la declaratoria. En 2021 se estableció la misma fecha como Día Nacional Contra el Odio, la Discriminación por Orientación Sexual, Identidad de Género y Expresión de Género.
Hacia 2021 más de 130 países reconocen y conmemoran el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia.
Tema del Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia 2022: Nuestros cuerpos, nuestras vidas, nuestros derechos
Para conmemorar el día del trabajador y de la trabajadora, realizamos una breve entrevista a la compañera Claudia Figueroa del Centro Feminista de Comunicación y Derecho, para conocer y comprender mejor la importancia de sindicalizarse.
¿Por qué es tan importante la participación de mujeres en los sindicatos?
Es importante la participación de las mujeres en los sindicatos porque las mujeres somos trabajadoras. Las mujeres somos las que más sufrimos agresiones y discriminación en el mundo del trabajo. En el mundo de trabajo por contratación, a las mujeres se nos pide prueba de embarazo, se nos pide cumplir con estereotipos y estándares de belleza, por lo tanto, se nos impone condiciones más duras que a los hombres.
Como hay estos estereotipos machistas en la sociedad, la mujer siempre tiene que probar que tienen más capacidad, que los hombres. También sucede que los hombres se aprovechan de los trabajos de las mujeres para ellos llevarse el crédito.
Otra razón es la brecha salarial existente en el país, siendo que las mujeres ganan, en promedio, 11 % menos que los hombres. Por otra parte, están los trabajos que han sido tradicionalmente masculinos, donde hay mucho acoso y presión para que las mujeres no entren en ese mundo. Las mujeres estamos más presentes en trabajos administrativos, domésticos y de cuidado, que no son de toma de decisiones y eso también afecta nuestros derechos.
Entonces la forma de luchar por todos esos derechos es estar organizadas en sindicatos o en su defecto en gremios. Estar en sindicatos es la forma en que los hombres y las entidades, puedan comprender que las trabajadoras tenemos derechos y estamos dispuestas a defenderlos.
Otra de las ventajas de sindicalizarse es tener una voz social, que pone sobre la mesa la discriminación y la violencia que sufren las mujeres en el trabajo; esto es fundamental para que las mismas personas trabajadoras tanto hombres y mujeres comprendan la situación de discriminación que ha estado invisibilidad por mucho tiempo.
Existe ahora mismo el Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (C190 – OIT) que es el convenio sobre el acoso y la violencia en el mundo del trabajo para erradicarla y conocerla, que establece una serie de mecanismos para prevenir y erradicar la violencia y el acoso en el mundo del trabajo remunerado, que actualmente está engavetado en la Asamblea Nacional. Es por esto que las mujeres debemos exigir su aprobación y ratificación, para que de forma más amplia y efectiva, se respete todas las normas que han sido aprobadas en Panamá para erradicar la violencia y el acoso laboral.
La violencia y el acoso no se dan sólo es en el mundo del trabajo formal, también sucede durante pasantías, voluntariados, capacitaciones e incluso mientras se busca empleo. El convenio 190 cubre a todas las personas que estén en un ambiente laboral y en los espacios que recorres para ir al trabajo, incluye la violencia doméstica, porque una mujer maltratada no va a rendir igual en el trabajo.
La aprobación del convenio 190 es una de las principales demandas de las mujeres panameñas en el ámbito laboral.
¿Cuáles son los cambios más importantes del movimiento feminista dentro de los sindicatos?
Unos de los cambios más importantes es que se ha creado conciencia sobre la inequidad que hoy viven las mujeres trabajadoras, de ahí la importancia de la Secretaría de Género. Este tipo de espacio y su trabajo deja en evidencia que la discriminación y violencia que sufren las mujeres es distinta a la que sufren los hombres.
Actualmente en los sindicatos se está cambiando el término “Secretaria de Género” y ahora se le llama “Comisión de la Mujer” Las mujeres en los sindicatos a nivel internacional, están con la lucha por las mujeres trabajadoras y promoviendo el Convenio 190 (C190 – OIT) porque este convenio cubre a todas las personas trabajadoras, incluso a las personas desempleadas, pero sabemos que las más afectadas por el acoso laboral son las mujeres.
El cambio importante es que en los sindicatos ya se conoce los problemas que vivimos las mujeres por ser mujeres, por ejemplo, la discriminación por el tema de la maternidad, la brecha salarial, la desvinculación de los trabajos por maternidad. Ahora los hombres trabajadores están conociendo que el deber ser, es compartir las tareas del hogar y no recargar a la mujer, porque las mujeres también son trabajadoras y tienen el mismo derecho de prepararse para trabajar, ya que a pesar de sus estudios y formación siempre se encontraran con que recibirán menor salario y menos oportunidades.
Gracias a la lucha de las mujeres sindicalistas se han dado a conocer los derechos laborales específicos de las mujeres con el tema de la maternidad, acoso sexual, acoso laboral, discriminación y lactancia materna.
También se ha hecho conciencia de que las mujeres no deben ser acosada ni en los trabajos ni en los sindicatos y que a la medida que las mujeres dejen de ser acosadas, de que los hombres las vean como compañeras e iguales, más mujeres van a sindicalizarse. Los sindicatos van a ser mas grandes y fuertes.
Las mujeres somos el 50% de la población trabajadora. Cada vez hay más mujeres lideres en los sindicatos.
¿Cómo fue la respuesta del Estado al ser presentada las demandas de más derechos para las mujeres trabajadoras? ¿Hubo colaboración?
El estado no ha apoyado el C190. Está desde 2019 en cancillería, recién en 2021 lo enviaron a la Asamblea Nacional. Así que, el gobierno no ha colaborado con la aprobación del C190, ni en cerrar la brecha salarial, disminuir la violencia y el acoso en el mundo del trabajo.
¿Cuáles fueron las primeras organizaciones de trabajadores con representación femenina en Panamá?
Uno de los sindicatos más antiguo, con liderazgo femenino, es el Sindicato Sastres y Similares, que todavía existe, queda en Transístmica. Eran costureras, trabajaban inclusive hasta dar a luz en la maquina de coser. Marta Matamoros fue dirigente en este sindicato.
¿Cuáles fueron las primeras leyes de regulación del trabajo asalariado que otorgaron derechos a las trabajadoras y los trabajadores en nuestro país?
La primera ley que reconoció derechos específicamente para las mujeres trabajadoras fue la ley de licencia de maternidad, promovida por Marta Matamoros. También uno de los aportes más importantes fue el Doctor Belisario Porras quien promulgó la primera Ley de Trabajo de Panamá defendiendo las 8 horas de trabajo y el día libre.
Marta Matamoros Figueroa fue sindicalista panameña, defensora de los derechos sindicalista de las mujeres obreras en Panamá, militante política y modista de profesión.
Cuando yo tenía 10 años, mi mamá y mi padrastro trabajaban todo el día y de noche estudiaban en la universidad. Mi hermana y yo los veíamos poco. Así que quien nos cuidaba y se preocupaba de que no nos rompiéramos narices ni hiciéramos demasiados desastres era la empleada doméstica, “la nana”, como las nombran en algunas casas, indistintamente de si la señora sólo limpia, cocina, o se encarga exclusivamente de cuidar a las crías o todas las tareas anteriores, más el perro.
Mi nana en esa época fue todo para mí, todo lo que yo tenía o por lo menos así la sentía:
Yolanda.
Ella era alta, trigueña, de pelo muy negro. Tenía cuerpo de botella y los brazos y las caderas anchas y acolchonadas. Lo recuerdo muy bien, porque cada vez que yo llegaba de la escuela corría a abrazarla y ella me envolvía toda y me sentía tan protegida y segura. Yo sentía que ella mi único refugio. Le contaba todo, todo. Y ella nunca me criticaba o me cuestionaba. Yo sentía que era la única que me entendía y escuchaba realmente. Todo lo que yo hacía le parecía genial. Le encantaba que yo le cantara “Yolanda” de Pablo Milanés.
Yolanda tenía 3 hijos, pero eran todos algo mayores que yo y ella me decía que yo le hacía pensar en ellos. Los extrañaba mucho, siempre me mostraba sus fotos, me contaban todo lo que hacían y me leía las cartas que le mandaban desde su pueblo.
Ella era de Guanacaste, una zona campesina al norte de Costa Rica, cerca de la frontera con Nicaragua. En esa época no era fácil ir y venir desde allá, así que no siempre los podía visitar cuando tenía días libres.
Mientras Yolanda lavaba la ropa o barría, me hablaba de su pueblo y de la finca donde vivía, de su familia y del bosque, del río que cruzaba el pueblo. A mi me parecía el lugar más mágico de la Tierra y ella me prometía que me iba a llevar un día.
Durante unas vacaciones escolares, mi mamá me dio permiso de ir al pueblo de Yolanda. Salimos a las 4 de la mañana al terminal de buses (ya en esa época me quería morir con la levantada madrugadora). Tomamos un bus grande hacia el norte. Luego cambiamos de bus a otro más pequeño. Los buses se iban achicando en cada pueblo.
Yolanda vivía a las afueras de Guanacaste, en un poblado aledaño. Para acercarnos, nos esperaba su primo en un camión enorme. Yo no podía creer mi gran suerte. Fue maravilloso tocar la bocina del camión y que retumbara todo. Además, el primo camionero de Yolanda tenía una caja de huevitos de codorniz y yo jamás había visto huevos que no fueran de gallina.
Cuando llegamos al poblado de Yolanda, todos los niños del lugar corrieron alegres a recibirme, todos ya sabían mi nombre, habían visto fotos que Yolanda les enviaba y prácticamente me secuestraron. Me enseñaron a subirme a los árboles, escalamos todos los cerros, seguíamos las huellas de los animales y nos bañamos en el río. A eso me dediqué, básicamente, toda la semana que estuve en la casa de Yolanda.
Una noche me llevaron al templo evangélico del pueblo. Era la primera vez que yo iba a una de estos servicios religiosos. El pastor gritaba y se retorcía y la gente cerraba los ojos y rezaba en voz alta con los brazos levantados, algunos se desmayaban. Yo también hice como que me desmayaba.
La semana acabó y teníamos que volver a la ciudad. Yo debía viajar en avión a Panamá a visitar a mi papá. Me costó mucho despedirme de todos en Guanacaste y prometí volver para mis próximas vacaciones.
Antes de partir al aeropuerto, Yolanda y yo nos despedimos con lágrimas y abrazos, llorábamos como si no nos fuéramos a ver nunca más. Le dije que le escribiría todos los días (lo hice) y que le traería un regalo (le compré una pulsera que decía “Panamá”). Ella nunca me escribió de vuelta y, cuando regresé del viaje, Yolanda ya no estaba, ni sus cosas. Ni su olor. Yolanda ya no trabajaba en mi hogar.
Siempre que veo una Guaria Morada, la flor nacional de Costa Rica, me acuerdo de ella porque le encantaban. Al lado de las fotos de sus hijos siempre ponía una foto de alguna de esas flores. Quizá todavía tiene una foto mía con la de una Guaria al lado.
La conmemoración de un día internacional de la mujer fue propuesto por Clara Zetkin.
Durante la Segunda Conferencia Internacional de las Mujeres Socialistas celebrada en Copenague, Dinamarca en 1910. Participaban mujeres de al menos 17 países y se acordó la conmemoración de un día para reclamar, principalmente los derechos civiles, políticos y económicos para todas las mujeres del mundo a partir del siguiente año, en marzo. Este mes fue histórico por las luchas de las miles de obreras de Estados Unidos de norteamérica reclamando mejores condiciones de trabajo que fueron violentamente reprimidas.
Fábrica textil en New YorkFábrica Cotton
¿Quién era Clara Zetkin?
Una lideresa socialista alemana, nacida en 1857 (fallecida en 1933) quien representaba al sindicato internacional de obreras de la confección y cuya meta era constituir un movimiento obrero femenino. Fue una mujer de acción, daba discursos, organizaba manifestaciones, daba charlas para las demás trabajadoras promoviendo la emancipación de la mujer, principalmente de las obreras. Fundó el periódico “La Igualdad” donde exponía sus ideas en conjunto con mujeres como Rosa Luxemborgo.
Clara Zetkin
¿Y a que se refería con la “emancipación de la mujer trabajadora”?
El pensamiento socialista plantea que las condiciones económicas o materiales, condiciona todo lo demás. La mujer estaba explotada como trabajadora en las fábricas con bajos sueldos, condiciones inhumanas, sin descanso, con un horario extendido y sin los derechos laborales que ahora nos podrían parecer normales (como vacaciones, XIII mes, seguro social, licencia maternal, entre otros). Y sin posibilidad de organizarse. Además como esposa en la casa con toda la carga de cuidados de la familia.
Ella planteaba que era necesaria la lucha y hacer la revolución para cambiar la sociedad. Su lucha se distinguía de las de otras mujeres (burguesas), cuyos esposos sí tenían bienes y condiciones económicas y materiales dignas. Sin embargo, esas mujeres tampoco tenían el derecho a la educación de calidad, ni a acceder a profesiones, ni a heredar de sus padres o administrar su dinero. Tampoco podían votar, mucho menos participar y ser elegidas. En muchos países de Europa, Estados Unidos y Latinoamérica empezaron a luchar para acceder a las profesiones y a todos los derechos civiles y políticos, pero no todas propugnaban por transformar el modelo económico de sociedad.
Las obreras tenían una doble discriminación. Clara consideraba que las y los obreros debían luchar juntos por transformar la sociedad. Sin embargo, sus compañeros de lucha consideraban que hablar de la desigualdad en el hogar, la violencia o participar en igualdad con los hombres era un tema sólo de mujeres burguesas.
¿Y en Panamá?
Las mujeres tuvieron que luchar para educarse a principios del Siglo XX. El Estado veía bien que algunas mujeres estudiaran sólo para ser maestras. La primera estudiante en la Facultad de Derecho en la década de 1920 fue otra Clara (1898-1990), la nuestra: Clara González. Hija de un trabajador, fue la primera mujer en graduarse de la Facultad de Derecho con una tesis sobre la condición de la mujer, y tuvo que luchar para cambiar la ley y poder ejercer la profesión.
Clara González
Mientras tanto la costurera Julia Palau de Gámez (1890-1941) es de las mujeres pioneras en el movimiento obrero de Panamá. Ella participó en 1923 en el Partido Nacional Feminista fundado por Clara.
Julia Palau de Gámez
Años después, en 1935 otras mujeres pudieron acceder a la Universidad de Panamá, pero las condiciones laborales de las trabajadoras en las fábricas también eran inhumanas. Reclamaban mejores condiciones de trabajo, protección especial para la maternidad, políticas para la educación y la salud pública, entre otros. En Panamá, el sufragio universal se alcanzó en 1946.
Más de 100 años después, ¿por qué las mujeres seguimos manifestándonos? ¿No se alcanzaron ya esos derechos?
Con muchas luchas y altos costos para las mujeres organizadas se han ido alcanzando cada vez más derechos dentro del marco legal. Sin embargo, todos nuestros derechos no están consignados en las leyes, y los que sí están como el fuero maternal, el derecho a amamantar en el empleo, el derecho a la seguridad social, el acceso a la educación desde pre-escolar hasta la educación superior, una vida libre de discriminación y violencia no se nos garantizan a la mayoría de las mujeres. La violencia doméstica sigue siendo el segundo delito más denunciado.
En particular, los derechos económicos, como decía Clara, definen todo lo demás. La tasa de desempleo femenina es mayor que la masculina, los salarios de las mujeres son más bajos (por igual trabajo), hay menos mujeres inscritas en la Caja de Seguro Social, el empleo informal crece cada año; durante la pandemia el empleo femenino fue el más afectado. La mujeres aun cuando trabajemos remuneradamente seguimos asumiendo las tareas y el trabajo de cuidados, y eso impacta en nuestra salud, en las posibilidades de estudiar, trabajar dignamente, de organizarnos y ser libres y felices.
Los derechos sexuales y los derechos reproductivos son vulnerados constantemente. Entre los años 2019-2020, ochocientos cincuenta y un niñas menores de 14 años fueron madres. En 2021 la Contraloría General de la República reportó 6,652 denuncias de delitos contra la libertad e integridad sexual. Sin que se apruebe e implemente Educación Integral en Sexualidad para prevenirlo.
Ninguna de las leyes explícitamente anti-discriminación protegen a la población de la diversidad sexual. El reconocimiento del matrimonio igualitario sigue pendiente, al igual que una ley de identidad de género, ni siquiera hay políticas públicas que nos protejan del acoso escolar, ni del acoso laboral por ser sexo diversas. Aunque legalmente se penalice el acoso sexual en los ámbitos laboral y escolar, no existen los Protocolos para que esto se cumpla, mucho menos el acoso callejero.
Por todo ello y por mucho más, CIMUF como primera organización lesbo feminista sigue trabajando día a día y en alianza con grupos feministas, LGBTIQ+ y el movimiento social organizado para construir estas transformaciones por una vida digna para todas y todes con seguridad social, libre de violencia y acoso. ¡Viva el 8 de Marzo!
Niñas entre 8 y 14 años han sido violadas y no han tenido otra opción que dar a luz.
Algunas veces porque la familia de la víctima no interpone la denuncia y en otras ocasiones porque el sistema de justicia y su largo recorrido les quita la opción.
En Panamá cualquier acceso carnal con una persona menor de 14 años se considera violación. NO importa si dijo que sí, si no dijo nada, la ley lo considera una violación. Y, según cifras del Ministerio Público, en 2019 se registraron 1128 denuncias por violación a niñas entre 10 y 14 años (datos más actualizados hablan de más de 6 mil casos de abuso sexual el año pasado, pero no se especifica por edad)
Los números no muestran el calvario legal, emocional y físico que tienen que superar por ser víctimas de violencia sexual y tampoco muestran todo lo que hay que mejorar del sistema, a pesar de los esfuerzos realizados por el Estado y todas las instituciones involucradas en este doloroso proceso.
La norma penal no está pensada desde la óptica de las mujeres ni de las niñas, afirmó la Dra. Maruquel Castroverde, Secretaria de Derechos Humanos del Ministerio Público en el conversatorio ‘El Estado frente al fenómeno de la niña madre’, realizado en septiembre de 2020 por UNFPA. “La investigación es altamente revictimizante y es un tránsito muy hostil para ella”.
De Peppa Pig a la sala de parto
La falta de información sobre su propio cuerpo o sobre qué hacer en caso de que alguien la toque donde no debe, son los primeros obstáculos para las niñas entre 8 y 14 años.
La mayoría de los casos de violación no se denuncian a tiempo, explican abogados, psicólogos, médicos y orientadores, porque las niñas ni siquiera entienden qué les pasó; cómo es que ‘de repente’ pasaron de estar viendo Peppa Pig en la tele a una sala de parto y, si lo saben, nunca se atrevieron a hablar. “Si lo hicieron, nadie les quiso creer o se les exigió que se quedaran calladas”, manifestó una abogada con experiencia en este tipo de casos.
El mismo Protocolo de atención a víctimas y testigos de delitos contra la libertad e integridad sexual del Ministerio Público reconoce que los abusos no se denuncian por “vergüenza familiar o social”. En general, la madre, quien es la que normalmente acompaña a la víctima, no denuncia a tiempo “porque también ella va a ser culpada: de que no la cuidó bien, de que la dejó sola con el abusador. Y, si no, ‘la culpa la tiene la niña’, por cómo andaba vestida, por cómo se comportaba, etc.”.
La dependencia económica o emocional con el agresor es otro motivo para callar, explica el reporte de UPAVIT. Tampoco se denuncia a tiempo por temor a represalias contra las mismas víctimas o contra alguien de su familia, especialmente si fue violada por integrantes de una pandilla.
El Ministerio Público también considera que no se denuncia porque, en general, la sociedad ha normalizado conductas violentas o sexuales pero, sobretodo, porque tanto las niñas como sus protectores no tienen sistemas o redes sociales de apoyo adecuados.
La barrera del silencio
Bajo la ley, la víctima también puede acudir sola al Ministerio Público aunque sea menor. El/la Fiscal deberá levantar un informe, investigar y pondrá en conocimiento a la Secretaría Nacional de Niñez Adolescencia y Familia (SENNIAF).
Según una médica del Servicio Médico Legal, el 90% de las niñas víctimas de violación llegan ya con embarazos avanzados, referidas desde algún Centro de Salud a donde fueron con la intención de hacerse un chequeo y no para denunciar la violación.
Como la legislación panameña determina que cualquier acceso carnal que se realice con una persona menor de 14 años se considera violación, cualquier centro de salud o centro asistencial que reciba a estas niñas debe, por obligación, levantar un “Informe de sospecha” y enviarlo al Ministerio Público para que comience la investigación.
En el interior es más frecuente que los acudientes, de la niña o adolescente no denuncien. Entre enero y diciembre de 2020, Panamá, Panamá Oeste, Chiriquí y Bocas del Toro registraron más de la mitad del total de denuncias por violación. Las Comarca Emberá y Guna Yala, y Los Santos y Herrera fue donde menos denuncias se registraron, pero al cotejar con los embarazos adolescentes, las cifras no calzan. En las comarcas hay más embarazos infantiles, pero no se denuncia la violación que generó el embarazo de esa niña.
Es en estas situaciones y en esas áreas donde se capta a las víctimas de abuso cuando van a los controles prenatales o en el hospital cuando van por alguna emergencia gestacional o ya a punto de parir.
Si se descubre que la menor de 14 fue abusada y tratada médicamente y no se informa al Ministerio Público, habrá graves implicaciones para los (no) involucrados: hasta dos años de cárcel para los funcionarios y los progenitores por omisión del delito, si no es que les quitan la patria potestad.
Comienza el calvario
El Ministerio Público debe comprobar que el violador efectivamente tuvo la culpa y que la niña de 10 años no fue violada por andar con un suéter de Minnie, ni porque su mamá es una incompetente.
Esta investigación puede tomar meses, a veces años.
Aunque la denuncia se haga inmediata y directamente al Ministerio Público y exista un embarazo, el proceso obliga a la niña o adolescente a probar que la violaron.
Cuando la víctima llega al Ministerio Público, deberá pasar un control para su identificación y exponer de forma genérica el motivo de su denuncia. Si hay un(a) psicólogo(a) en las instalaciones, esa persona será la que le tome la declaración. En el Protocolo de atención por abusos sexuales de ese Ministerio se indica cómo deberá vestir quien la interrogue (informalmente para un acercamiento menos intimidante) y ejemplos de preguntas no sugerentes. Si no hay psicólogo(a), la interrogará el fiscal.
A la niña le preguntan: Qué pasó, cómo pasó, cuándo pasó, quién fue, cómo la trataba antes, qué hizo ella, dónde estaba, si ella sabía que estaba mal, por qué no habló antes, por qué no le dijo a su mamá.
A la mamá le preguntan: si ella sabía, si no se había dado cuenta, si ella deja a la niña o adolescente sola mucho tiempo, si sale mucho, si trabaja, cómo la viste, si su pareja la maltrata, si maltrata a la niña, por qué no denunció antes. Todas son expresiones revictimizantes que transmiten culpa tanto a la víctima-sobreviviente como a la madre.
El o la funcionaria deberá leerle a la niña una carta con sus derechos como víctima: Derecho a acceder a información sobre las instituciones públicas y privadas para su atención; derecho a recibir orientación, asesoramiento jurídico y asistencia legal gratuita, inmediata y especializada; derecho a ser escuchada siempre, antes de tomar una medida de protección, o antes de llegar a un acuerdo de pena o con cualquier otra negociación. La víctima también tiene derecho a recibir la atención integral por los servicios públicos y privados de salud, con cobertura suficiente, accesible y de calidad.
Otra persona encargada en la Unidad de Atención y Protección a Víctimas deberá hacerle una evaluación psicológica si la niña o adolescente presenta algún trastorno mental o secuela por la agresión.
Mi cuerpo nunca fue mío
Según el protocolo, el funcionario del Misterio Público le debe explicar a la niña violada por qué deberá ir al Instituto Médico Legal (IMELCF), donde un médico forense le realizará una serie de evaluaciones y pruebas médicas.
Todas esas pruebas, realizadas por el médico forense, integrarán un Informe Pericial que incluirá toda la información médica y física de la víctima. El objetivo del informe es contestar las interrogantes que tenga el Ministerio Público sobre lo sucedido y dar luces a la investigación de la Fiscalía.
Durante estas evaluaciones, la niña o adolescente siempre deberá estar acompañada por un adulto responsable o representante legal. También les acompañará un asistente médico del Instituto que actuará además como testigo y dará fe de que todo se realizó de manera correcta. El médico forense asignado tiene que explicarle a la niña lo que le va a hacer y por qué.
A estos médicos se les capacita para atender a estas víctimas, “porque tenemos que saber cómo explicarle a la niña o adolescente que se tiene que desnudar, que hay que tomar unas muestras de su cuerpo, que si tiene golpes hay que sacarle fotos”.
Además de dar sus datos generales, las niñas deben firmar un consentimiento que permita comenzar la evaluación. La mayoría acepta. También firma su representante legal y un asistente médico como testigo.
Adicionalmente el Informe Pericial incluirá:
Los hechos narrados -nuevamente- por la niña o adolescente. Aquí se determina qué tan sensitiva fue la agresión y si fue violada por una o varias personas para así poder determinar, según el tiempo de embarazo, hacia cuál de los agresores debe inclinarse la línea de investigación.
Historial médico-legal que incluirá una evaluación médica; antecedentes ginecológicos para determinar la condición de la niña o adolescente y del producto de la violación, prueba de gravidez y tiempo de gestación; antecedentes médicos y quirúrgicos; examen físico para verificar lesiones; expedientes de la víctima, ultrasonidos del producto, entre otros.
Cualquier tipo de documento relacionado al hecho o al producto (como por ejemplo, un carnet perinatal o algún documento sospechoso). El o la forense deben interpretar el contenido por si surge de él algún indicio que pueda aportar a la investigación.
Muestras de laboratorio. Se analiza la presencia de semen, esperma, células dérmicas, ADN y se revisa si la víctima tiene infecciones de transmisión sexual.
Evaluación psicológica. Por lo general, se le realizan de 4 a 5 evaluaciones de este tipo, que se agendan durante el embarazo, luego del parto y cuando ya el bebé está en casa. Las niñas también deberán recibir apoyo psicológico enel Ministerio Público pero, por falta de recursos estatales, muchas veces deben ser enviadas a otras instituciones aliadas.
Y finalmente, las Conclusiones Médico-Legales del o la doctora que analizó el caso, basadas en la evidencia, los análisis y literatura científica que justifique, explique y ayude a argumentar el caso.
Otra evaluación que puede incluirse en el reporte, meses después, cuando la investigación ha avanzado lo suficiente como para haber identificado al posible agresor, es la toma de muestras de ADN del producto para comprobar su paternidad.
“Todo este procedimiento se hace”, explica la doctora, “tratando de levantar la cantidad suficiente de evidencias científicas y objetivas para que el Ministerio Público pueda procesar al agresor y logre condenarlo”.
Sobra voluntad, faltan los recursos
Lo anterior sólo aplica si la denuncia se hizo en el Ministerio Público.
Si la denuncia entra al sistema a través del Juzgado de Niñez y Adolescencia, algo que se da más frecuentemente cuando las niñas aparecen en el centro de salud al momento del parto, los peritos médicos deben ir al área -no importa dónde quede- y hacer en el sitio la evaluación para que el o la Juez de Niñez y Adolescencia decida, de manera expedita (entre 24 y 48 horas), si esa niña puede volver o se le debe retirar del lugar en donde ocurrió la violencia, explica la doctora del Instituto Médico Legal de Panamá.
Panamá cuenta con centros de acogida supervisados por la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, el Instituto Nacional de la Mujer y algunos hogares religiosos, pero es bien sabido que estos no cuentan con los recursos necesarios para apoyar a estas niñas en sus planes de vida, ni asegurarse que reciban la atención correspondiente y calificada después de un trauma de tal magnitud.
Miedo y agotamiento
Una abogada que ha acompañado a decenas de niñas en estos procesos describe que, durante toda la investigación, se evita confrontar a la víctima con su agresor, citándolos en días distintos. Pero puede ocurrir que el agresor se pare afuera del edificio donde la niña declara para asustar o amedrentar, como le pasó a la mamá de una niña abusada, quien detuvo el proceso a la mitad del camino, “porque ella y su hija estaban aterradas”.
Las entrevistas con las víctimas menores de edad se deben realizar en salas especiales con cámaras o sistemas de grabación que permitan realizar una sola y única entrevista, para evitar la revictimización derivada de la reiteración.
“Lamentablemente el protocolo no siempre puede cumplirse al pie de la letra porque faltan recursos que permitan que el sistema de cámaras e incluso las instalaciones mismas estén en buenas condiciones”, agregó la jurista.
2 meses, 8 semanas, 56 días, 1.344 horas
Según indica el Código Penal de Panamá: La mujer que cause su aborto o consienta que alguien se lo practique será sancionada con prisión de 1 a 3 años. El que provoque el aborto de una mujer con el consentimiento de ella será sancionado con prisión de 3 a 6 años y el que provoque el aborto de una mujer sin su consentimiento o contra su voluntad será sancionado con prisión de 4 a 8 años (artículos 141 a 143).
El artículo 144 aclara que esas y otras penas señaladas en los artículos anteriores no se aplicarán: “si el aborto es realizado con el consentimiento de la mujer para provocar la destrucción del producto de la concepción ocurrida como consecuencia de violación carnal, debidamente acreditada en instrucción sumarial”. En ese caso, “será necesario que el delito sea de conocimiento de la autoridad competente y que el mismo se practique dentro de los dos primeros meses de embarazo”.
La médica forense que nos dio su testimonio dice que de miles de niñas que le ha tocado tratar, sólo una ha llegado a tiempo para poder interrumpir su embarazo de forma legal, dentro de los dos meses permitidos en caso de violación.
Según establece el protocolo del Instituto Legal, si la víctima llega a sus instalaciones dentro de las primeras 72 horas de haber sido violentada y en la evaluación ginecológica se determina o sospecha que, efectivamente, fue violada y está ovulando, se la transfiere al área de Epidemiología de un hospital donde se le podrán aplicar anticonceptivos de emergencia, así como profilaxis para prevenir ITS.
Si la víctima llega al Instituto Médico Legal después de las 72 horas de haber sido violada, se confirma que lleva un embarazo de menos de 2 meses y desea interrumpir el embarazo, deberá informárselo al fiscal que lleva el caso para que se comience con el procedimiento.
La médico forense indicó que, por protocolo, ellos no están autorizados para darle información sobre interrupción de embarazo a la víctima y que esta, por cuenta propia, debe acercarse al fiscal que lleva su caso para comenzar con el trámite.
Pequeño gran detalle
Se menciona mucho “la niña/la mujer/su representante legal” debe decidir si interrumpe el embarazo o no. Y entonces surge la pregunta: ¿Cómo sabe la niña que puede interrumpir su embarazo legalmente, por ser víctima de violación y teniendo menos de dos meses de gestación? ¿Quién se lo informa y en qué fase del recorrido se le explica o da esta opción?
La atención de una paciente por violencia sexual está descrita en el capítulo 6 del Protocolo Nacional de Atención Integral de la Mujer del Minsa. En él, se detalla claramente el proceso antes y después de las 72 horas de la violación. Este protocolo está en la web del Minsa y la SPOG.
Ninguno de los y las profesionales entrevistadas mencionó este protocolo. Todos a quienes se les preguntó en qué momento del recorrido legal de la niña violada y embarazada se le informa de sus derechos, asumen que alguien, otro, en alguno de los estadios del procedimiento, lo hace.
Jamás se lo han cuestionado. La conclusión es que, si alguna víctima llega a enterarse de este derecho, es porque su abogada se lo informó, luego del peritaje.
Y los médicos forenses tienen prohibido mencionárselo a la víctima. Por protocolo.
Según reconoce una trabajadora de la salud, no todas las enfermeras ni doctores comentan sobre la opción, “algunas sí, pero no todas”.
La conclusión es que no sólo no hay una coordinación entre los estamentos que integran el sistema de soporte para las niñas violadas y embarazadas producto de la violencia, sino que no hay seguimiento ni evaluación que permita descubrir estas falencias que a primera vista mostró esta investigación.
La niña, el procedimiento y los antecedentes
En una situación estándar, la fiscal debe presentar al Juez de Garantía y acreditar el delito de violación para que se apruebe legalmente el aborto. Para ello, deberá presentar antecedentes e información de calidad y cualquier elemento verosímil que muestre “que la niña no está mintiendo” y “que sí fue violada”. La determinación no requiere de una sentencia ni de un detenido.
Los elementos para lograrlo pueden ser testimonios de sus maestros sobre una brutal baja de rendimiento y sus calificaciones, o entrevistas a sus familiares sobre cambios evidentes en el comportamiento de la niña en la casa y, por supuesto, la información pericial.
El procedimiento, además, incluye la participación de entre cuatro y cinco fiscales a los que la niña debe presentarse y que estarán dedicados a distintas etapas en el proceso: decisión de litigación, investigación, etc.
“Esta recopilación de evidencias y argumentos puede tomar, en promedio, unas dos semanas, dependiendo del caso”, explica una funcionaria del Ministerio Público con vasta experiencia en delitos sexuales. “Siempre hay complicaciones y son cientos las variantes que pueden empujar la investigación, paralizarla o cambiarla de curso”, agrega.
Las evidencias reunidas se presentan y con ellas, el o la Juez de Garantía tomará la decisión final: “Y no importa que la niña tenga 10, 9, u 8 años. Si el juez determina que los antecedentes no son suficientes para probar un delito de violación, que la evidencia no es verosímil y queda alguna duda, entonces la violación no se puede acreditar y la niña deberá continuar con el embarazo”, concluye la jurista.
Según información confirmada por la Sociedad Panameña de Obstetricia y Ginecología (SPOG), si la respuesta del Juez es positiva y se aprueba el aborto, entonces se procede a dar aviso directamente a la Dirección General del hospital regional determinado por el protocolo del Minsa, es decir, de la provincia donde sucedió el abuso. Cada provincia tiene un hospital asignado para este tipo de intervenciones quirúrgicas.
La Dirección General de ese hospital le enviará el caso a su departamento de Ginecología y Obstetricia y éste designará a un médico que esté de turno y que no sea objetor de conciencia, para que realice el procedimiento.
La Comisión
Existe la confusión sobre la labor de la Comisión Multidisciplinaria de Aborto Terapéutico como ente fiscalizador para todos los casos de aborto, pero lo cierto es que este organismo estatal, regulado por el Ministerio de Salud, solamente determina las solicitudes de aborto terapéutico, es decir “por graves causas de salud que pongan en peligro la vida de la madre o del producto de la concepción” (artículo 144 del código penal), no por violación. Ellos no tienen ningún tipo de involucramiento cuando se trata de esa causal.
Según SPOG, en el caso de una solicitud de aborto terapéutico la Comisión se reunirá en un plazo entre 24 y 48 horas, después de presentada la solicitud de interrupción de embarazo. Si es aprobada, se le indicará al Departamento de Ginecología y Obstetricia del hospital público que, según la región, esté establecido para llevar a cabo el procedimiento de aborto. Es ese departamento, entonces, el responsable de asignar el caso al médico no objetor que esté de turno.
La SPOG aclara que ya se sabe cuáles médicos son objetores de conciencia y cuáles no. “Esto no es algo que se informa en el momento”.
Hay niñas y hay niñas
Una abogada experta en derechos humanos manifestó que, en su experiencia personal, las niñas con recursos y conexiones se realizan abortos en hospitales y clínicas privadas utilizando como diagnóstico la causal terapéutica aunque se haya tratado de una violación. También es común diagnosticar un legrado por embarazo ectópico, con la ayuda de algún ‘médico amigo’ que certifique que el embarazo atenta gravemente contra la vida de la niña.
La SPOG no lo reconoce, pero es una práctica antigua y conocida en los círculos privilegiados.
“Pero para las niñas sin recursos, en cambio, es un asunto de suerte”, se lamenta la abogada de derechos humanos. “ ‘Suerte’ si denunciaste antes de que se cumplan los dos meses. ‘Suerte’ si la investigación culmina dentro de ese tiempo y logras probar que, efectivamente te violaron. ‘Suerte’ si el Juez acepta tu solicitud. ‘Suerte’ es todo lo que necesitan y no tienen las niñas sin recursos, sin información y sin el acceso”.
Las estadísticas del embarazo adolescente
Durante 2020 el MINSA registró casi 10 mil niñas embarazadas, entre las edades de 10 a 19 años, que ingresaron al sistema para recibir atención prenatal.
La Dra. Maruquel Castroverde indicó que 104 niñas de entre 8 y 14 años tuvieron bebés entre enero y julio de 2020, según cifras extraoficiales del Tribunal Electoral recogidas de los distintos hospitales del país.
La Contraloría por su parte, muestra que en 2018, del total de embarazos en niñas de entre 10 y 16 años, hubo cuatro pequeñas de 12 años, tres de 13 años, 25 niñas de 14 años, más de mil niñas de 15 años y 128 niñas de 16 años, que además enfrentaron defunciones fetales. No se informa si ellas sobrevivieron al parto.
Solita
Según una fuente anónima del hospital Santo Tomás, cuando la niña ingresa para dar a luz, ella y sus representantes legales o progenitores deben firmar un consentimiento en el que la menor “se emancipa de su tutela” y se convierte, entonces, en responsable de sí misma para efectos del parto. Ni su mamá podrá acompañarla ni antes ni durante la labor. No importa si tiene 9 años o 10.
“Siempre hay alguna trabajadora social o psicóloga que las apoya, dentro de lo que puede”, afirma la fuente. La falta de recursos no permite que el personal le preste a la niña toda la atención que requeriría, pero sí se preocupan de que por lo menos sepa, a medida que va aumentando el dolor de parto y las contracciones, que el dolor -por lo menos ese- va a pasar.
Cuando se les traslada al área de partos se les induce la labor. Porque el protocolo lo exige, las niñas deben asumir las dolorosas contracciones como cualquier mujer adulta, para que el médico pueda comprobar que su anatomía no tiene la capacidad uterina para dar a luz y le pueda realizar, finalmente, una cesárea. Esta “prueba” es obligatoria en todo servicio médico público.
Y tampoco se les puede anestesiar, que sería lo ideal, “porque el protocolo exige un anestesista pendiente exclusivamente de esa paciente durante toda la labor. Y de milagro tenemos dos para las mujeres que pasan a quirófano”, reconoció la obstetra.
Los médicos intentan acelerar el proceso (y manipular el protocolo) para evitar que el trauma y el terror de la niña se alargue demasiado y poder intervenirlas.
Cuando finalmente el producto llega, algunas niñas o adolescentes lo acogen y se les brinda algunas indicaciones sobre sus cuidados generales y cómo amamantarlo; otras lo rechazan, pero no se les obliga a darle pecho. La trabajadora social coordina lo necesario para que la SENNIAF se haga cargo del bebé. Probablemente, la niña o adolescente tendrá el mismo destino que ese recién nacido.
Gran parte de las niñas y adolescentes que sobreviven un embarazo forzado se enfrentan a hemorragias postparto, anemias severas y a una maternidad sin recursos y sin apoyo.
Muchas desertan de la escuela sin terminar sus estudios. Es en ese momento cuando Panamá pierde ingenieras, doctoras, maestras, directoras de multinacionales, seleccionadas de karate, dirigentes comunales y activistas medioambientales.
Nuestras niñas y adolescentes necesitan crecer en un país que les brinde todas las oportunidades posibles, que las proteja y las convenza de que sí que tienen derecho a planificar su vida, que sí pueden cumplir con sus sueños y que pueden tener una vida sin ninguna forma de violencia.
Para ello, es necesario que todos los actores involucrados en su bienestar trabajen juntos, de manera articulada y coordinada y que exista el mismo objetivo: Poner a las niñas primero, respetar y defender sus derechos humanos, sexuales y reproductivos y ofrecerle servicios esenciales a las víctimas-sobrevivientes de manera oportuna y con calidad.
Para conmemorar a las increíbles mujeres y niñas en la ciencia de nuestro país
Recomendamos este estudio que nos habla sobre las discrepancias de género. No se habla de ello, pero se sabe y debemos incomodar hasta que se corrija la diferencia.
El “Diagnóstico de Género sobre la Participación de las Mujeres en la Ciencia en Panamá” recoge los resultados de una investigación realizada entre mayo y diciembre del año 2018 en Panamá. Su objetivo es medir la participación de las mujeres en la ciencia en relación con los hombres desde un enfoque cuantitativo y cualitativo. Esta investigación fue impulsada por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT) y realizada con la asesoría de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) sede de Argentina y la Cátedra Regional UNESCO “Mujer, Ciencia y Tecnología en América Latina”.
Este estudio forma parte del proyecto internacional “The National Assessments on Gender and STI”, que mide la participación de las mujeres en la sociedad del conocimiento en diferentes países.
Panamá pertenece al grupo países que crearon en los años noventa instituciones cuyo objetivo era desarrollar la ciencia, la tecnología y la innovación, buscando identificar problemas como el desarrollo económico, los cambios en el ámbito del trabajo, la pobreza y la polarización socioeconómica.
En ese contexto se creó la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT), en 1997, el sistema nacional científico y tecnológico no contemplaba en sus primeras fases la necesidad de construir políticas especialmente orientadas a la igualdad de género.
La Comisión de Género de SENACYT elaboró, junto a consultoras externas, lo que se dispone sobre género y CTI con el Plan Nacional de Ciencia y Tecnología (PENCYT) 2010-2014. Fue en gran parte el interés de las funcionarias de SENACYT lo que hizo posible que en el plan se visibilizara el tema de género.
Según el índice de brecha de género global del World Economic Forum, Panamá ha logrado aproximadamente un 70% del camino hacia la equidad de género con una ligera mejora en los últimos años. No obstante, presenta una pérdida considerable al ser ajustado por desigualdad y la inequidad de género.
Haciendo referencia a las condiciones para la participación de las mujeres en la sociedad del conocimiento, podemos rescatar que las mujeres, al año 2018, presentan alta esperanza de vida sobre los hombres. Los hombres, en cambio muestran una tasa más alta que las mujeres, con relación a enfermedades infeccionas. Por otra parte, en cuento a la salud sexual y reproductiva, la mortalidad materna es uno de los indicadores de salud más alarmantes en el país, aunque resulta inferior al promedio de América Latina y el Caribe. Las comarcas indígenas presentan constantemente tasas superiores al promedio nacional. Un insumo fundamental para las políticas públicas relativas a salud sexual y reproductiva es la información que recoge la Encuesta Nacional de Salud Sexual y Reproductiva (ENASSER).
A pesar de que las mujeres cuentan con buenos indicadores de salud (alta expectativa de vida saludable o baja incidencia de enfermedades infecciosas), es específicamente en la salud sexual y reproductiva donde se encuentran los principales déficits del derecho a la salud de las mujeres. La alta mortalidad materna y la maternidad temprana en Panamá ubican al país en una posición baja en el índice de desarrollo humano considerando la desigualdad de género, por tratarse estos de indicadores centrales.
En el marco de estatus social, las mujeres destinan más horas al cuidado de niños/adolescentes y al cuidado de enfermos de cualquier edad, mientras que el hombre, destinan más horas al mercado laboral.
De acuerdo con los estudios de violencia de género, Anualmente se registran entre 1 000 y 1 500 casos de sospecha de violencia intrafamiliar y maltrato al menor, de los cuales la gran mayoría de las víctimas son mujeres. Aproximadamente un 5% de las mujeres panameñas de entre 15 y 49 años reportan haber experimentado violencia sexual alguna vez, y el porcentaje es más alto en las regiones indígenas y en Bocas del Toro que en el resto del país. En Panamá se registran alrededor de 45 femicidios por año, sin tendencia de cambio en los últimos ocho años.
Las mujeres, en la dimensión del estatus económico, tiene menos participación que el hombre. El desempleo afecta más a las mujeres. No obstante, la brecha ha ido disminuyendo. Algunas ocupaciones presentan una distribución bastante equitativa de hombres y mujeres: miembros del poder ejecutivo, técnicos y profesionales de nivel medio, trabajadores de servicios y vendedores de comercio. Estas áreas presentan una distribución que varía entre el 50 y el 55% de hombres en promedio en los últimos doce años.
Dicho lo anterior, se evaluó la brecha que existe en los ingresos laborales y las mujeres panameñas reciben 62 centavos por cada dólar que reciben los hombres panameños por trabajo equivalente. En general, los hombres panameños devengan ingresos cerca del 50% mayores que las mujeres, sin tendencia de cambio en los últimos 12 años.
En el ámbito político, la participación de las mujeres es baja. Panamá ha tenido una sola presidenta, Mireya Moscoso, de 1999 a 2004. Durante los últimos 12 años, el porcentaje de ministras mujeres en Panamá ha oscilado entre el 13% y el 30%, sin una clara tendencia hacia el incremento de la participación femenina.
Estos resultados son el reflejo de la segregación que existe en la sociedad con relación al género. De acuerdo a los comentarios sobre estos resultados, mencionan la discriminación de género en el acceso a posiciones o reconocimientos por los estereotipos vigentes; culturas organizacionales machistas y androcéntricas en sus lugares de trabajo e instituciones científicas; y falta de acciones para conciliar la vida familiar y laboral, considerando que aún se encuentran vigentes los roles de género en la sociedad y en los hogares.
Los indicadores analizados muestran la existencia de brechas de género y brechas étnicas en el ejercicio de derechos básicos y, en particular, derechos de las mujeres a la salud sexual y reproductiva y a una vida libre de violencia.
Haciendo una línea de tiempo en los avances a favor de la mujer, podemos destacar:
1994: Nuevo Código de la Familiar, que reconoce igualdad de derechos entre los miembros de las parejas.
1995: Ley N°27, que tipifica los delitos de violencia intrafamiliar y el maltrato de menores.
1995: Decreto Ejecutivo N.° 70, que crea el Consejo Nacional de la Mujer (CONAMU) para orientar, coordinar y velar por el desarrollo de políticas públicas con perspectiva de género.
1995: Ley N.° 50, promueve y facilita la lactancia materna y la Ley N.° 12, que aprueba la convención interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer Convención de Belém Do Pará.
2008: Ley N.° 71, creación del Instituto Nacional de la Mujer (INAMU).
2013: Ley N.° 82, que sanciona la violencia contra la mujer y tipifica el delito de Femicidio en el Código Penal, 2013; Reglamentado en 2017.
En términos generales, se puede afirmar que en Panamá se ha avanzado en los últimos años hacia la reducción de las brechas de género en la salud, la educación o la economía. Sin embargo, se observan pocos avances en los derechos de las mujeres en al menos tres áreas críticas: la salud sexual y reproductiva de las mujeres, la violencia de género en todas sus manifestaciones, y la participación política de las mujeres.
Esta segregación en la ciencia basada en sesgos vinculados a estereotipos, prejuicios y roles de género, aún muy vigentes en la sociedad panameña, e incluso entre los tomadores de decisiones de políticas públicas, se mantiene con escasa variación en el periodo que incluye este estudio.
Edición: Katiuska Chen Zou
Fuente: SENACYT Panamá, Diagnóstico sobre mujeres y CIT en Panamá.
Ambas diputadas pertenecen a la bancada del partidoGrüne (Los Verdes), en estas elecciones se reeligió a Tessa Ganserer, de 44 años, y por primera vez a Nyke Slawik, de 27 años.
créditos: Mega Media Radios
Lo consideran como elemento fundamental para la formación del próximo gobierno alemán.
LAS DIPUTADAS.
Tessa Ganserer, política trans con más de 23 años de servicio público. Es miembro del Parlamento del Estado de Baviera desde octubre de 2013. En su carrera se ha enfocado en la creación de espacios laborales para las personas de la comunidad LGBTIQ+ y en situación de vulnerabilidad. Concientiza y se muestra en pro del medio ambiente.
créditos: Cromosoma X
Nyke Slawik, política trans con 12 años de experiencia. Desde muy joven se ha interesado en el servicio público, e impulsa temas relacionados con los derechos de la comunidad LGBTIQ+, el feminismo, la protección y seguridad, el medio ambiente así como la conciencia climática y los derechos humanos. Se le ha destacado su participación como asistente de investigación en el Parlamento estatal de Renania del Norte-Westfalia.
créditos: La Republica
“Espero que hayamos escrito un nuevo capítulo en la política y que se ponga fin a la marginación de las personas transgénero”, escribió Slawik.
Erase una vez, en un bar del barrio, en una conversación de pintas y desestrés que un hombre amigo envuelto en su acogedora burbuja patriarcal me presenta con la siguiente premisa:
“Este tema de que hay que contratar mujeres, me parece discriminatorio. Con esa política de solo contratar mujeres, en vez de resolver se está perpetuando el problema y la discriminación.
Se podrán imaginar mi cara de perplejidad. Automáticamente sentí como las orejas se me enrojecían y los ojos me cambiaban de color. ¿En serio acabo de escuchar lo que creo que escuché?
Respiré profundo para no dejar que la ira se saliera de control. Entonces (utilizando todas las herramientas de meditación a mi alcance) logré escuchar, procesar y dejarlo ir para luego poner mis organizadas ideas en blanco y negro.
Así que aquí les va para que él o quién así lo quiera lo pueda leer:
Porque se ha comprobado que, más allá del género, que existamos más mujeres tomando las plazas de trabajo y asumiendo puestos de liderazgo, asegura un futuro más inclusivo para todas las minorías, edades y etnias.
Porque para lograr los cambios estructurales que mantienen intactos los sistemas de injusticia, debo comenzar desde adentro.
Porque al contratar a la mujer, pongo el poder de gestionar su vida directamente en sus manos y cuando las mujeres prosperamos, también lo hacen nuestras comunidades.
Porque aunque la pandemia disparó el desempleo en todas las áreas, las mayores desempleadas hemos sido las mujeres.
Porque como mujer, YO decido dar el primer paso para hacer del mundo un lugar mejor.
¿Qué logro con esta política?
Ayudo a romper la brecha de genero promoviendo otras mujeres.
Ayudo a romper la brecha salarial.
Doy visibilidad a la labor femenina.
Ayudo con el fortalecimiento de las mujeres.
Ayudo a potenciar el talento y habilidades para que puedan acceder a mejores puestos.
Ayudo a romper el techo de cristal que significa más mujeres en puestos de decisión que impulsa cambios culturales reales.
Proveo espacio seguro libre de acoso.
¿Es discriminatorio solo contratar mujeres?
¡Quizá! En cierta medida, puede ser percibido de esta manera. Pero adivinen que, esta percepción me vale 3 tacos de mierda.
Porque, dado que los hombres dominan los puestos de poder en casi todas las organizaciones, el resultado de esta tendencia en nuestra sociedad es que los hombres salgan adelante a expensas de mujeres igualmente o mejor calificadas. Así que no les cae para nada mal, tomar un poco de su propia medicina.
Por todo lo anteriormente expuesto…colorín colorado, esta explicación ha terminado.
Desde que terminaron los juegos olímpicos he estado pensando en: ¿Cómo las mujeres hemos logrado existir en las olimpiadas?
Mientras investigaba para hacer este artículo una de las cosas que pude notar, es que nadie ha contado la historia de las mujeres en el deporte, nos dejaron del otro lado de la historia. Nunca nos hablaron de la lucha que las mujeres hicieron para poderparticipar en las olimpiadas; en la escuela nuncanos hablaron de ellas, en ninguna parte nos hablaron de nuestras heroínas y es que de manera sistemática nos han borrado de la historia.
Muchas generaciones de mujeres crecimos creyendo que desde el inicio de los tiempos lo hemos tenido todo o que los hombres son nuestros salvadores, porque “son ellos quienes nos otorgaron el derecho”. Así es como siempre nos lo han vendido, pero no.
Cuando inicié a escribir este artículo lo hice muy genérico, de hecho lo hice en la misma línea que todo el mundo, simplemente: “Paridad en las olimpiadas Tokio 2021.
¡Pero vamos, que no hemos llegado hasta aquí de la nada! Si algo debe quedar claro es que, gracias a la lucha histórica de las mujeres, las olimpiadas Tokio 2021 son más igualitarias.
Desde la antigua Grecia, los fundadores de las Olimpiadaspor allá por el año 776 a.C. no permitían que las mujeres participaran, ni siquiera como espectadoras, a menos que fueran solteras; pero las mujeres griegas no se dieron por vencidas y esta discriminación las impulsó a crear una competencia femenina llamada: Los Juegos Hereos. Consistía únicamente en una carrera a pie que se dividía en tres categorías de edad; primero corrían las niñas, luego las adolescentes y, por último, las mujeres jóvenes de más edad.
Estatuilla de bronce de una corredora espartana (Museo Británico)
Aunque existen muy pocos registros sobre el tema, se sabe que tiene su origen en la decisión de Hipodamía de reunir a dieciséis mujeres para organizar la primera edición de los Juegos y a su vez hacer un tributo a Hera por su boda con Pélope.
Llegamos al siglo XIX y adivinen…
¡Se repite la historia! En las primeras Olimpiadas modernas en 1896, el Comité Olímpico Internacional, rechazaba a las mujeres excusándose en que no era adecuado para “ellas”.En respuesta a esa discriminación de géneroun grupo de mujeres atletas organizaron los Juegos Mundiales Femeninos en 1922 y 1926, ¿Alguna había escuchado sobre los Juegos Mundiales Femeninos? ¡Yo no!
“Los Juegos son la solemne y periódica exaltación del deporte masculino, con el aplauso de las mujeres como recompensa” Baron Pierre
¡Nosotras tenemos una historia!
En el año 1900 los Juegos Olímpicos – JJOO da un giro;digamos que de un giro10º, por primera vez las mujeres participaron en las olimpiadas. ¡Pero adivinen! Lainclusión de las mujeres en las olimpiadas fue EXTRA OFICIAL.En esta edición llegaron a participar un total de 22 mujeres.
Otro gran detractor, histórico,ha sido la iglesia católica. El Papa Pío XIliderabaenaquellos tiempos una campaña contra de las mujeres en el deporte, quién fracaso ante lapresión que ejercía el movimiento feminista.
Encuentro Internacional Femenino en Montecarlo
Y es aquí donde aparecen nombres tan importantes como el de Alice Milliat; ellajunto a un grupo de mujeres atletas iniciaron una importante lucha para que las mujeres participaran en los Juegos Olímpicos. Ante la negativa de Coubertin, para que las mujeres participaramos en los Juegos Olimpicos, Milliat organizó un Encuentro Internacional Femenino en Montecarlo en marzo de 1921 donde asistieron mujeres atletas de todo el mundo, el cuál fue todo un éxito.
Fundó la primera Federación Internacional de Deportes Femeninos(FSFI) que, durante más de quince años de trayectoria desarrolló un papel fundamental para la inclusión de la mujer en el olimpismo. Uno de los grandes logros de esta institución fue la organización de los Juegos Olímpicos Femeninos, cuya primera edición bajo su tutela tuvo lugar en París en 1922.
Alice Milliat fue una pionera del deporte femenino en Francia y en todo el mundo. Su presión a favor de las atletas obligó a incluir eventos femeninos en los Juegos Olímpicos. Milliat, traductora de profesión, participó en el deporte del remo y fue una ávida nadadora y jugadora de hockey. Wikipedia
Los Juegos Olímpicos Femeninos tuvo tanta aceptación de la gente, que llegaron a tener cerca de 20.000 espectadores, lo que generó el debate sobre el deporte femenino y la inclusión de más pruebas para mujeres en el calendario olímpico; fue tanto el éxito que la FSFI logró que la Federación Internacional de Atletismo les otorgó la potestad sobre las pruebas femeninas, pero obviamente el sistema no da puntada sin dedal, todo esto fue a cambio de dejar de utilizar el término “olímpico” en sus competiciones.
Los Juegos Mundiales Femeninoscada vez reunía a más participantes lo que obligó al COI a rectificar y abrir losJJOOa atletas femeninas. La participación de las mujeres en lasolimpiadasfue aumentando cada cuatro años, las disciplinas permitidas eran el golf, el croquet o el tenis.
Los JJOO de Ámsterdam 1928, contaron con la participación de casi el 10% de mujeres atletas, sin embargo el aumentó de las atletas en las olimpiadas se empezó a notar desde 1976 con un 20% ; a partir de aquí, la participación de las mujeres fue creciendo, 25% en 1988 y el 35% en Atlanta 1996. Con el tiempo la participación de las mujeres a seguido incrementando, en los juegos de Atenas de 2004 y los Bejing 2008, fue del 40% y 45%.
Finalmente llegamos a los JJOO Tokio 2021
Gracias a la lucha de mujeres como Alice Milliat, las atletas hoy representan el 49% de los competidores en las JJOO, de los 11.000 deportistas, 5.632 fueron mujeres.
Históricamente, las mujeres hemos luchado por conquistar los espacios que nos pertenecen, por ello, no debemos olvidar nuestra historia, ni a nuestras heroínas. Son ellas quienes han labrado el camino para que hoy tengamos los derechos que gozamos.
Una vez más la historia de las mujeres me reafirma que: “Cuando las mujeres se apoyan, grandes cosas pasan” CIMUF
Kinue Hitomi – COURTESY WIKIMEDIA COMMONS
Suzanne Lenglen
Germaine DeLa Pierre, ganadora de los 65 metros con obstáculos en la olimpiada femenil de 1921. Foto por Wikipedia
Es algo que me viene dando vueltas en la cabeza y como una mujer y madre feminista, con un hijo bajo mi responsabilidad y cuidado, lo debo hablar… problematizar, como le dicen mis compas más versadas🤷♀️.
Vamos a ver, ¿si no lo educo yo, si no se lo enseño yo, entonces quién? ¿Quién le va a enseñar lo que es ser feminista? ¿Quién le va a hablar de nuestra lucha? No estoy hablando de salir a la calle a hacer escuela para hombres o reivindicar abusadores; pero ¿y al mío qué? No puedo permitirme el capricho de tacharlo, de cancelarlo por el simple hecho de ser hombre y…! allá el que se joda! 🤔Entonces, ¿Quién se supone que le va a enseñar a los hombres? ¿Los hombres? ¿Un iluminado que nació con la determinación de ceder los privilegios que le ponen de regalo en sus pies?
Nadie puede vivir en una constante guerra, ni nosotras las luchonas. O sea, ya estamos en guerra con el sistema, ya estamos en guerra con el patriarcado, ya estamos en guerra con el Estado, ya estamos en guerra con una sociedad que se aferra a todos los patrones que le dan una falsa sensación de seguridad y ahora me van a venir a decir que yo tengo que vivir en guerra con mi hijo, así como si hubiera parido a un enemigo. Porque si esto es así, en vez de perder mi tiempo tratando de reivindicar nuestros derechos, ya por siglos vulnerados, mejor me pongo a planificar como acabar con el mundo🔥🌪️.
Es decir, si esto no tiene ninguna otra salida más allá de odiar a la otra mitad del mundo, entonces ¡el FEMINISMO me mintió! ¿Dónde quedó la hermosa idea de construir una mejor sociedad PARA TODOS? Porque, entonces, esto no sería estar en búsqueda de una transformación para conseguir una sociedad más justa e igualitaria, si no que simplemente estaríamos tratando de invertir los papeles. Esto nos convertiría en lo mismo contra lo que luchamos, solo que con una vagina. Así que compas…¡coherencia por favor! 💁♀️
Pero voy a ir más allá, aunque esto signifique la posibilidad de ser exiliada de la cofradía feminista. A mi esposo, ese hombre blanco, heterosexual, privilegiado, humano, honesto, amoroso y comprometido con el que tomé una decisión adulta, consiente y responsablede crear una familia, tener hijos y aportar nuevos ciudadanos al mundo, al él también le debo trasmitir esta información. Quizá se estarán preguntando ¿porqué? Pues, porque quiero que donde está creciendo mi hijo haya un buen hombre de ejemplo.
Para mí, esto es así de sencillo: o lo educo yo o lo educa el patriarcado. ¿Qué preferimos?
Imagen destacada: Durante una manifestación a favor del aborto legal y seguro en Argentina, diciembre del 2020. Créditos: Reuters / The New York Times