Las realidades son diferentes para diferentes sectores, pero esta turbulencia nos va a afectar a todos. Sin embargo, los que siempre han sufrido ahora están en condiciones insostenibles. Saber que ya en este país se habla de hambruna, de personas que pasan 3 días sin comer, es inconcebible. La necesidad es abrumadora y las fundaciones no la estamos pudiendo suplir.
Nos quedamos cortos con los recursos.
En el caso del rescate de Alimentos, a través de la fundación tratamos de hacer alianzas con las compañías de distribución de alimentos, algunas han entendido su responsabilidad social, pero en muchos casos se nos ha hecho casi una misión imposible lograr su cooperación.
Y lo más interesante es ver cómo siguen tirando a la basura COMIDA, NO BASURA. Esto muestra una enorme desconexión del sector privado, que si bien es cierto, también está sufriendo, no está entendiendo que muchas cosas pueden ser solventadas si abren un poco su privilegiada burbuja y se asoman a ver las enormes necesidades del país.
Lo que nos viene como país va a ser muy duro.
Finalmente parece haber un despertar colectivo que nos ha llevado a volcarnos a las calles. Pero entendamos algo, aquí tenemos un problema de sistema, tenemos un problema de castas, tenemos un problema de desigualdad que vienen desde las bases de nuestra creación como país. Fuimos fundados en desigualdad. Está perfecto tirarnos a las calles porque somos gobernados y administrados por partidos y políticos incapaces, desinteresados e incompetente. Todo esto es muy cierto. Pero quitar a este gobierno y poner a otro no va a ser la solución. Y es por esto por lo que este estallido social que parece haber iniciado, es tan importante. Porque este estallido social tiene que remecer no solo las bases de gobierno si no que tiene que remecernos socialmente.
No encuentro una fórmula en donde vamos a poder atravesar por este momento coyuntural sin haber sufrido.
La gran mayoría vamos a sufrir. Pero en este momento, ya existe una sección importante de la población que está sufriendo por aquellas cosas de las que muchos tenemos miedo de que nos ocurran. Todo esto sin la intención de quitarle relevancia a lo que está pasando y va a pasar con la clase media trabajadora.
Esto que ya empezó no se va a acabar en 2 días. Esto apenas empieza, imaginábamos que podía pasar, imaginábamos que tan difícil podía ser, pero ahora lo vamos a empezar a sentir. Y no es lo mismo ver al toro venir que sentir sus cachos en el pecho.
Tenemos que prepararnos física y emocionalmente, porque lo que viene va a ser muy complejo. Es fundamental apoyar a las fundaciones y organizaciones comunitarias que van a ser la red de apoyo de los más vulnerados. Pero además, tenemos que fortalecer nuestros tejidos sociales de manera que nos aliviemos la carga los unos a los otros. Esto quizá no será una barita mágica que solucione los problemas, pero si será el soporte vital que nos permitirá reconstruir.
No te tienes que restringir para demostrar amor pensando en la comodidad o incomodidad del otro, dado que el amor es espontáneo y natural.
Les traigo malas noticias, una cocoa espesa, un wichi de mal gusto. La comunidad LGBTI se ha estado educando y muchos han despertado al hecho de que no tienen que ser visibles solamente arriba de un grillo en Carnaval ni desvaneciéndose en la oscuridad en una discoteca o un antro de quinta categoría.
Muchos han entendido que no tienen que irse a Costa Rica, Bogotá o Europa para salir con gente de su mismo sexo y aunque cueste lágrimas de dolor y sangre, han sacado el pecho pagando el precio por su emancipación emocional.
La mala noticia para las lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales e intersexuales es que en este país aún te toca pelear para sostener tus derechos y acceder a los otros que el Estado te sigue negando.
La peor noticia que les traigo es que tienen que leer e instruirse por su cuenta para evitar el saboteo emocional que la sociedad les tiene montada, pues tú los has acostumbrado con tu silencio mientras sufres o te incomodas.
Sí, yo sé que da pereza usar la data para abrir Google y entender por qué LGBTI empieza con la L de lesbiana y no se antepuso la G de gay, lo que obedece a que la comunidad de homosexuales decidió reconocer a las mujeres que durante el peor ataque de VIH y SIDA durante los ochentas, las mujeres se ofrecieron a atender cual devotas enfermeras a los varones mermados por la infección.
Sé que quizás no te preocupe investigar que el estigma de “ser gay es algo malo” porque tampoco una buena parte de la comunidad negra no se informa sobre el origen del Bigotry Law que imperaba durante la esclavitud en América y el Caribe y la humillación era la práctica común. Es por eso que, en Jamaica, por ejemplo, es más peligroso ser homosexual que lesbiana y los crímenes de odio no se investigan.
créditos: @aguaamarantas
Entiendo que lo que te podría incomodar es que debes esforzarte por digerir que no tienes que esconderte, ni dejar de mostrar afecto tal como lo ves comúnmente en parejas heterosexuales.
No te tienes que restringir para demostrar amor pensando en la comodidad o incomodidad del otro, dado que el amor es espontáneo y natural.
¿Qué es lo opuesto al amor?, sostengo que lo opuesto al amor no es el odio sino el miedo, ese miedo que te secuestra, te anula, te daña, te despersonaliza, te invisibiliza, te deshumaniza, y a la postre te convierte en mentiroso.
créditos: @aguaamarantas
La incompatibilidad con la mojigatería es que los antiderechos proponen los valores de la familia tradicional, como exclusivos, pero cuando el hijo nace gay lo obligan a mentirse, hasta creer que llevar doble vida es su única escapatoria.
Qué dolor debe ser vivir perennemente en una apariencia, pero la mala noticia para la población que no es LGBTI es que muchos ya comprendieron que sabe mejor honrar el valor de ser uno mismo.
SIEMPRE EN JUNIO y en PANAMÁ
En junio 2019, 1el Museo de la Libertad y Los Derechos Humanos arrancó de cuajo los letreros de baños inclusivos y además quitaron la representatividad del matrimonio de Leo Varadkar, primer ministro de Irlanda del Norte junto a su marido Matthew Barrett.
Todo 2020, 2durante la pandemia los trans fueron vulnerados en sus derechos para adquirir alimentos.
En junio 2021, 3miembros de RADIX irrumpieron en museo antes mencionado para destruir las banderas LGBTI.
En junio 2022, 4La administración del Parque Omar se disculpa tras la agresión de un agente del SPI contra la comunidad LGBTI.
Lo peor del último atentado no es la bandera (que no es rótulo ni pancarta, según la norma establecida), sino el respaldo masivo que recibió el agente del SPI que violentó el derecho constitucional de reunión y en este caso de los miembros gays y lesbianas congregados en un picnic, donde tampoco infringieron los 5estatutos del parque.
créditos: @jhonphy
Ese evento lleva 6 años de vigencia sin ningún tipo de contrariedad, lo que indica que el agravio solo generó innecesaria discordia social, iniciada por la extralimitación de una autoridad desinformada sobre derechos constitucionales adquiridos.
créditos: @aguaamarantas
Sorprende la virulenta difamación aún después de las disculpas ofrecidas por la administración del parque.
La desinformación genera difamación, esta a su vez violación de derechos y una de las veces que vimos el mundo arder con un discurso difamatorio fue durante la Alemania nazi y la desinformación contra los judíos. La historia nos enseña lo que no podemos repetir.
“El que renuncia definitivamente al odio, la ira, el enojo, la crítica, el orgullo y el engreimiento, va en el camino del más grande de los triunfos: la liberación de la esclavitud mental”. – Autor Desconocido
(Nota de autora: Primeramente, muchísimas gracias a la colaboración de Malu Cabezas. Escrito dedicado a todos los que luchan, especialmente a Samirah Armengol).
Este 17 de mayo celebramos IDAHOT para conmemorar la eliminación de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales por parte de la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la que tuvo lugar el 17 de mayo de 1990.
Equal rights.
MOTIVO
El objetivo principal es coordinar todo tipo de acciones que sirvan para denunciar la discriminación por las que pasan las personas homosexuales, bisexuales y transexuales, para promover y hacer realidad los derechos básicos en todo el mundo. Es una responsabilidad social ser conscientes para tomar acciones y denunciar la discriminación.
En 2015 se incorporó la bifobia al nombre de la campaña
UN POCO DE HISTORIA
Aunque desde 1973 la Asociación Estadounidense de Psiquiatría ya no consideraba la homosexualidad como una enfermedad, no fue hasta tal día como hoy de 1990 que la Organización Mundial de la Salud dejó de reflejarla como tal. Desde entonces, cada 17 de mayo se celebra el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia.
Todo se remonta a la prehistoria, como en el yacimiento de Addaura, en Sicilia, donde desde entonces, aparece en un dibujo rupestre un grupo de mujeres bailando alrededor de dos varones que practican sexo.
Réplica de las pinturas rupestres de Addaura. Museo Regionale Archeologico, Palermo (Dominio público)
Las relaciones homosexuales en la Antigüedad implicaban poder. Eran la representación de las jerarquías sociales.
Y cuando la psiquiatría se separó de la medicina, hasta el siglo XIX, fue entonces donde Sigmund Freud interpretó la homosexualidad como una anormalidad. Su visión negativa, con orígenes del psicoanálisis, fue la causa por la que se incluyó como desorden en la primera publicación de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría.
Más tarde aparecieron los trabajos de Havelock Ellis, que discrepó de la teoría del complejo de Edipo de Freud. Lo que sí defendió es que, en algún momento de sus vidas, todos los seres humanos son sexualmente ambiguos. En Inglaterra era prohibido por escandaloso, y su libro Sexual Inversion (1897) abría la puerta a aceptar a esa minoría dentro de la sociedad.
En esta línea, la homosexualidad sería una elección que en ningún caso debía ser discriminada.
Desde las durísimas terapias que combinaban electrochoques con la visualización de imágenes explícitas hasta curas menos agresivas.
Después de una campaña que duró un año, el IDAHOT se celebró por primera vez en 2005, con actividades en muchos países, que incluyeron acciones militantes LGBT en países como la República Democrática del Congo, China o Bulgaria.
El día es coordinado mundialmente por el Comité IDAHO, con sede en París, fundado por el académico Louis-Georges Tin. (Fundador del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia)
ACTUALIDAD
En la actualidad, más de 70 países en el mundo criminalizan la homosexualidad y condenan los actos sexuales entre personas del mismo sexo con penas de prisión. En al menos cinco de esos países (Mauritania, Irán, Sudán, Arabia Saudí y Yemen, además de algunas zonas de Nigeria y de Somalia) se mantiene la pena de muerte.
La discriminación basada en la orientación sexual y en la identidad de género no está oficialmente reconocida por los Estados miembros de las Naciones Unidas, a pesar de que organismos de derechos humanos como el Comité de Derechos Humanos han condenado repetidamente la discriminación basada en la orientación sexual y la identidad de género.
En 2010, Lula da Silva, entonces presidente de Brasil, firmó un acta que instituyó el 17 de mayo como Día Nacional contra la Homofobia en su país.
En 2011, mediante el Decreto Supremo Nº 1022 (26 de octubre de 2011), Bolivia declara en todo el territorio del Estado Plurinacional el 17 de mayo de cada año como el Día de Lucha contra la Homofobia y Transfobia.
En 2013 esta jornada se celebró en más de 100 países. También es reconocida oficialmente por numerosos países, autoridades locales e instituciones internacionales (entre las que se cuenta el Parlamento Europeo).
El 21 de marzo de 2014 México declaró, mediante Decreto Presidencial, el 17 de mayo como el Día Nacional de la Lucha Contra la Homofobia.
En 2016, la Asamblea Nacional de Venezuela decretó el 17 de mayo como Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, pero el Tribunal Supremo de Justicia inhabilitó esa sesión entre otras, dejando sin efecto la declaratoria. En 2021 se estableció la misma fecha como Día Nacional Contra el Odio, la Discriminación por Orientación Sexual, Identidad de Género y Expresión de Género.
Hacia 2021 más de 130 países reconocen y conmemoran el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia.
Tema del Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia 2022: Nuestros cuerpos, nuestras vidas, nuestros derechos
El 8 de marzo de 2022, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, buscamos visibilizar a todas las mujeres panameñas que ejercen distintos tipos de trabajos, muchos de los cuales están infravalorados y por los cuales estamos aquí alzando nuestras voces, mostrándonos diversas, pero reconociendo que por el solo hecho de ser mujeres, no se nos
reconocen los mismos derechos laborales.
En Panamá las mujeres constituyen una proporción creciente de la fuerza de trabajo, sin embargo, una parte importante de las trabajadoras están en puestos precarios, a menudo con poca seguridad laboral, salarios bajos y en condiciones desfavorables. Durante la pandemia la crisis laboral de las mujeres aumentó, ya que la respuesta del gobierno empeoró la situación ya que con ley 157 del 3 de agosto de 2020 se creó un vacío legal que permite despedir a mujeres embarazadas sin pagarnos subsidio de maternidad. Esto hace todavía más difícil que podamos cumplir las cuotas necesarias para jubilarnos y pone en riesgo nuestra vida y a la de nuestros hijos e hijas.
Por otra parte, mientras que un número bajo de mujeres está asumiendo puestos de dirección, todavía se enfrentamos problemas relacionados con la brecha salarial ya que los hombres ganan el 11% más que las mujeres haciendo el mismo trabajo, también somos discriminadas por ser madres y se utiliza el acoso laboral como herramienta de control.
Actualmente, las cifras de desempleo muestran que el 24.6% de las mujeres están desempleadas, versus el 13.5% de hombre. Esto representa una enorme brecha que de manera directa afecta a las mujeres, quienes según los datos llevan solas el 65% de las jefaturas del hogar. Partiendo de este punto, el acceso al trabajo para mujeres es aún más
difícil a la hora de hablar de la cifra de desempleo de jóvenes de 20 a 24 años, se sitúa en 43.2% y en las mujeres jóvenes hasta el 2020 en un 44.8%.
Con estos antecedentes podemos decir que la vida laboral para mujeres adultas y jóvenes es absolutamente incierta, injusta y precaria. Los números sobre el desempleo en este país tienen cara de mujer. Es por esto por lo que urge diseñar políticas públicas que beneficien a las mujeres, garantizando así el bienestar de la mayoría de las familias panameñas depende de esos salarios.
Por otra parte, las mujeres sufrimos distintas líneas de discriminación además de ser mujeres, somos discriminadas por ser afrodescendientes, indígenas y de la diversidad sexual. En el caso de las mujeres interioranas no cuentan con plazas laborales dignas en sus áreas de residencia, lo que las obliga a buscar trabajo en la ciudad renunciando a dos
cosas: 1) a ser discriminadas por su identidad, color de piel, tipo de cabello, manera de hablar, creencias y las diferencias de clase; y 2) Tener que migrar hacia la ciudad, alejadas de sus familias para vivir en condiciones de precariedad y explotación laboral.
Otra de las situaciones más relevantes para destacar, es el tema de la seguridad social para las mujeres ya que el sistema está diseñado para las personas con empleos formales, pero para octubre de 2021 solo 3 de cada 10 mujeres tenían un empleo. Por otra parte, estar cotizando en la Caja de Seguro Social no es garantía de que se tendrá jubilación, porque no todas las personas que cotizan alcanzan la cantidad necesaria de cuotas, esto se ve en que sólo el 37% de las mujeres en edad de trabajar están cotizando en la Caja de Seguro Social, esto en comparación con el 52% de los hombres.
El 8 de marzo conmemora y reivindica la lucha que hace 111 años comenzó con el asesinato de 129 trabajadoras que exigían sus derechos laborales. Es lamentable que tanto tiempo después las mujeres sigamos siendo víctimas de discriminación, precariedad laboral y seguir siendo la cara del desempleo de un país con uno de los mayores indicadores de crecimiento económico en la región.
Garantizar el bienestar laboral de las mujeres, su inclusión en el sistema de seguridad social y la equiparación de salarios, son grandes retos para que nuestro país avance.
Niñas entre 8 y 14 años han sido violadas y no han tenido otra opción que dar a luz.
Algunas veces porque la familia de la víctima no interpone la denuncia y en otras ocasiones porque el sistema de justicia y su largo recorrido les quita la opción.
En Panamá cualquier acceso carnal con una persona menor de 14 años se considera violación. NO importa si dijo que sí, si no dijo nada, la ley lo considera una violación. Y, según cifras del Ministerio Público, en 2019 se registraron 1128 denuncias por violación a niñas entre 10 y 14 años (datos más actualizados hablan de más de 6 mil casos de abuso sexual el año pasado, pero no se especifica por edad)
Los números no muestran el calvario legal, emocional y físico que tienen que superar por ser víctimas de violencia sexual y tampoco muestran todo lo que hay que mejorar del sistema, a pesar de los esfuerzos realizados por el Estado y todas las instituciones involucradas en este doloroso proceso.
La norma penal no está pensada desde la óptica de las mujeres ni de las niñas, afirmó la Dra. Maruquel Castroverde, Secretaria de Derechos Humanos del Ministerio Público en el conversatorio ‘El Estado frente al fenómeno de la niña madre’, realizado en septiembre de 2020 por UNFPA. “La investigación es altamente revictimizante y es un tránsito muy hostil para ella”.
De Peppa Pig a la sala de parto
La falta de información sobre su propio cuerpo o sobre qué hacer en caso de que alguien la toque donde no debe, son los primeros obstáculos para las niñas entre 8 y 14 años.
La mayoría de los casos de violación no se denuncian a tiempo, explican abogados, psicólogos, médicos y orientadores, porque las niñas ni siquiera entienden qué les pasó; cómo es que ‘de repente’ pasaron de estar viendo Peppa Pig en la tele a una sala de parto y, si lo saben, nunca se atrevieron a hablar. “Si lo hicieron, nadie les quiso creer o se les exigió que se quedaran calladas”, manifestó una abogada con experiencia en este tipo de casos.
El mismo Protocolo de atención a víctimas y testigos de delitos contra la libertad e integridad sexual del Ministerio Público reconoce que los abusos no se denuncian por “vergüenza familiar o social”. En general, la madre, quien es la que normalmente acompaña a la víctima, no denuncia a tiempo “porque también ella va a ser culpada: de que no la cuidó bien, de que la dejó sola con el abusador. Y, si no, ‘la culpa la tiene la niña’, por cómo andaba vestida, por cómo se comportaba, etc.”.
La dependencia económica o emocional con el agresor es otro motivo para callar, explica el reporte de UPAVIT. Tampoco se denuncia a tiempo por temor a represalias contra las mismas víctimas o contra alguien de su familia, especialmente si fue violada por integrantes de una pandilla.
El Ministerio Público también considera que no se denuncia porque, en general, la sociedad ha normalizado conductas violentas o sexuales pero, sobretodo, porque tanto las niñas como sus protectores no tienen sistemas o redes sociales de apoyo adecuados.
La barrera del silencio
Bajo la ley, la víctima también puede acudir sola al Ministerio Público aunque sea menor. El/la Fiscal deberá levantar un informe, investigar y pondrá en conocimiento a la Secretaría Nacional de Niñez Adolescencia y Familia (SENNIAF).
Según una médica del Servicio Médico Legal, el 90% de las niñas víctimas de violación llegan ya con embarazos avanzados, referidas desde algún Centro de Salud a donde fueron con la intención de hacerse un chequeo y no para denunciar la violación.
Como la legislación panameña determina que cualquier acceso carnal que se realice con una persona menor de 14 años se considera violación, cualquier centro de salud o centro asistencial que reciba a estas niñas debe, por obligación, levantar un “Informe de sospecha” y enviarlo al Ministerio Público para que comience la investigación.
En el interior es más frecuente que los acudientes, de la niña o adolescente no denuncien. Entre enero y diciembre de 2020, Panamá, Panamá Oeste, Chiriquí y Bocas del Toro registraron más de la mitad del total de denuncias por violación. Las Comarca Emberá y Guna Yala, y Los Santos y Herrera fue donde menos denuncias se registraron, pero al cotejar con los embarazos adolescentes, las cifras no calzan. En las comarcas hay más embarazos infantiles, pero no se denuncia la violación que generó el embarazo de esa niña.
Es en estas situaciones y en esas áreas donde se capta a las víctimas de abuso cuando van a los controles prenatales o en el hospital cuando van por alguna emergencia gestacional o ya a punto de parir.
Si se descubre que la menor de 14 fue abusada y tratada médicamente y no se informa al Ministerio Público, habrá graves implicaciones para los (no) involucrados: hasta dos años de cárcel para los funcionarios y los progenitores por omisión del delito, si no es que les quitan la patria potestad.
Comienza el calvario
El Ministerio Público debe comprobar que el violador efectivamente tuvo la culpa y que la niña de 10 años no fue violada por andar con un suéter de Minnie, ni porque su mamá es una incompetente.
Esta investigación puede tomar meses, a veces años.
Aunque la denuncia se haga inmediata y directamente al Ministerio Público y exista un embarazo, el proceso obliga a la niña o adolescente a probar que la violaron.
Cuando la víctima llega al Ministerio Público, deberá pasar un control para su identificación y exponer de forma genérica el motivo de su denuncia. Si hay un(a) psicólogo(a) en las instalaciones, esa persona será la que le tome la declaración. En el Protocolo de atención por abusos sexuales de ese Ministerio se indica cómo deberá vestir quien la interrogue (informalmente para un acercamiento menos intimidante) y ejemplos de preguntas no sugerentes. Si no hay psicólogo(a), la interrogará el fiscal.
A la niña le preguntan: Qué pasó, cómo pasó, cuándo pasó, quién fue, cómo la trataba antes, qué hizo ella, dónde estaba, si ella sabía que estaba mal, por qué no habló antes, por qué no le dijo a su mamá.
A la mamá le preguntan: si ella sabía, si no se había dado cuenta, si ella deja a la niña o adolescente sola mucho tiempo, si sale mucho, si trabaja, cómo la viste, si su pareja la maltrata, si maltrata a la niña, por qué no denunció antes. Todas son expresiones revictimizantes que transmiten culpa tanto a la víctima-sobreviviente como a la madre.
El o la funcionaria deberá leerle a la niña una carta con sus derechos como víctima: Derecho a acceder a información sobre las instituciones públicas y privadas para su atención; derecho a recibir orientación, asesoramiento jurídico y asistencia legal gratuita, inmediata y especializada; derecho a ser escuchada siempre, antes de tomar una medida de protección, o antes de llegar a un acuerdo de pena o con cualquier otra negociación. La víctima también tiene derecho a recibir la atención integral por los servicios públicos y privados de salud, con cobertura suficiente, accesible y de calidad.
Otra persona encargada en la Unidad de Atención y Protección a Víctimas deberá hacerle una evaluación psicológica si la niña o adolescente presenta algún trastorno mental o secuela por la agresión.
Mi cuerpo nunca fue mío
Según el protocolo, el funcionario del Misterio Público le debe explicar a la niña violada por qué deberá ir al Instituto Médico Legal (IMELCF), donde un médico forense le realizará una serie de evaluaciones y pruebas médicas.
Todas esas pruebas, realizadas por el médico forense, integrarán un Informe Pericial que incluirá toda la información médica y física de la víctima. El objetivo del informe es contestar las interrogantes que tenga el Ministerio Público sobre lo sucedido y dar luces a la investigación de la Fiscalía.
Durante estas evaluaciones, la niña o adolescente siempre deberá estar acompañada por un adulto responsable o representante legal. También les acompañará un asistente médico del Instituto que actuará además como testigo y dará fe de que todo se realizó de manera correcta. El médico forense asignado tiene que explicarle a la niña lo que le va a hacer y por qué.
A estos médicos se les capacita para atender a estas víctimas, “porque tenemos que saber cómo explicarle a la niña o adolescente que se tiene que desnudar, que hay que tomar unas muestras de su cuerpo, que si tiene golpes hay que sacarle fotos”.
Además de dar sus datos generales, las niñas deben firmar un consentimiento que permita comenzar la evaluación. La mayoría acepta. También firma su representante legal y un asistente médico como testigo.
Adicionalmente el Informe Pericial incluirá:
Los hechos narrados -nuevamente- por la niña o adolescente. Aquí se determina qué tan sensitiva fue la agresión y si fue violada por una o varias personas para así poder determinar, según el tiempo de embarazo, hacia cuál de los agresores debe inclinarse la línea de investigación.
Historial médico-legal que incluirá una evaluación médica; antecedentes ginecológicos para determinar la condición de la niña o adolescente y del producto de la violación, prueba de gravidez y tiempo de gestación; antecedentes médicos y quirúrgicos; examen físico para verificar lesiones; expedientes de la víctima, ultrasonidos del producto, entre otros.
Cualquier tipo de documento relacionado al hecho o al producto (como por ejemplo, un carnet perinatal o algún documento sospechoso). El o la forense deben interpretar el contenido por si surge de él algún indicio que pueda aportar a la investigación.
Muestras de laboratorio. Se analiza la presencia de semen, esperma, células dérmicas, ADN y se revisa si la víctima tiene infecciones de transmisión sexual.
Evaluación psicológica. Por lo general, se le realizan de 4 a 5 evaluaciones de este tipo, que se agendan durante el embarazo, luego del parto y cuando ya el bebé está en casa. Las niñas también deberán recibir apoyo psicológico enel Ministerio Público pero, por falta de recursos estatales, muchas veces deben ser enviadas a otras instituciones aliadas.
Y finalmente, las Conclusiones Médico-Legales del o la doctora que analizó el caso, basadas en la evidencia, los análisis y literatura científica que justifique, explique y ayude a argumentar el caso.
Otra evaluación que puede incluirse en el reporte, meses después, cuando la investigación ha avanzado lo suficiente como para haber identificado al posible agresor, es la toma de muestras de ADN del producto para comprobar su paternidad.
“Todo este procedimiento se hace”, explica la doctora, “tratando de levantar la cantidad suficiente de evidencias científicas y objetivas para que el Ministerio Público pueda procesar al agresor y logre condenarlo”.
Sobra voluntad, faltan los recursos
Lo anterior sólo aplica si la denuncia se hizo en el Ministerio Público.
Si la denuncia entra al sistema a través del Juzgado de Niñez y Adolescencia, algo que se da más frecuentemente cuando las niñas aparecen en el centro de salud al momento del parto, los peritos médicos deben ir al área -no importa dónde quede- y hacer en el sitio la evaluación para que el o la Juez de Niñez y Adolescencia decida, de manera expedita (entre 24 y 48 horas), si esa niña puede volver o se le debe retirar del lugar en donde ocurrió la violencia, explica la doctora del Instituto Médico Legal de Panamá.
Panamá cuenta con centros de acogida supervisados por la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, el Instituto Nacional de la Mujer y algunos hogares religiosos, pero es bien sabido que estos no cuentan con los recursos necesarios para apoyar a estas niñas en sus planes de vida, ni asegurarse que reciban la atención correspondiente y calificada después de un trauma de tal magnitud.
Miedo y agotamiento
Una abogada que ha acompañado a decenas de niñas en estos procesos describe que, durante toda la investigación, se evita confrontar a la víctima con su agresor, citándolos en días distintos. Pero puede ocurrir que el agresor se pare afuera del edificio donde la niña declara para asustar o amedrentar, como le pasó a la mamá de una niña abusada, quien detuvo el proceso a la mitad del camino, “porque ella y su hija estaban aterradas”.
Las entrevistas con las víctimas menores de edad se deben realizar en salas especiales con cámaras o sistemas de grabación que permitan realizar una sola y única entrevista, para evitar la revictimización derivada de la reiteración.
“Lamentablemente el protocolo no siempre puede cumplirse al pie de la letra porque faltan recursos que permitan que el sistema de cámaras e incluso las instalaciones mismas estén en buenas condiciones”, agregó la jurista.
2 meses, 8 semanas, 56 días, 1.344 horas
Según indica el Código Penal de Panamá: La mujer que cause su aborto o consienta que alguien se lo practique será sancionada con prisión de 1 a 3 años. El que provoque el aborto de una mujer con el consentimiento de ella será sancionado con prisión de 3 a 6 años y el que provoque el aborto de una mujer sin su consentimiento o contra su voluntad será sancionado con prisión de 4 a 8 años (artículos 141 a 143).
El artículo 144 aclara que esas y otras penas señaladas en los artículos anteriores no se aplicarán: “si el aborto es realizado con el consentimiento de la mujer para provocar la destrucción del producto de la concepción ocurrida como consecuencia de violación carnal, debidamente acreditada en instrucción sumarial”. En ese caso, “será necesario que el delito sea de conocimiento de la autoridad competente y que el mismo se practique dentro de los dos primeros meses de embarazo”.
La médica forense que nos dio su testimonio dice que de miles de niñas que le ha tocado tratar, sólo una ha llegado a tiempo para poder interrumpir su embarazo de forma legal, dentro de los dos meses permitidos en caso de violación.
Según establece el protocolo del Instituto Legal, si la víctima llega a sus instalaciones dentro de las primeras 72 horas de haber sido violentada y en la evaluación ginecológica se determina o sospecha que, efectivamente, fue violada y está ovulando, se la transfiere al área de Epidemiología de un hospital donde se le podrán aplicar anticonceptivos de emergencia, así como profilaxis para prevenir ITS.
Si la víctima llega al Instituto Médico Legal después de las 72 horas de haber sido violada, se confirma que lleva un embarazo de menos de 2 meses y desea interrumpir el embarazo, deberá informárselo al fiscal que lleva el caso para que se comience con el procedimiento.
La médico forense indicó que, por protocolo, ellos no están autorizados para darle información sobre interrupción de embarazo a la víctima y que esta, por cuenta propia, debe acercarse al fiscal que lleva su caso para comenzar con el trámite.
Pequeño gran detalle
Se menciona mucho “la niña/la mujer/su representante legal” debe decidir si interrumpe el embarazo o no. Y entonces surge la pregunta: ¿Cómo sabe la niña que puede interrumpir su embarazo legalmente, por ser víctima de violación y teniendo menos de dos meses de gestación? ¿Quién se lo informa y en qué fase del recorrido se le explica o da esta opción?
La atención de una paciente por violencia sexual está descrita en el capítulo 6 del Protocolo Nacional de Atención Integral de la Mujer del Minsa. En él, se detalla claramente el proceso antes y después de las 72 horas de la violación. Este protocolo está en la web del Minsa y la SPOG.
Ninguno de los y las profesionales entrevistadas mencionó este protocolo. Todos a quienes se les preguntó en qué momento del recorrido legal de la niña violada y embarazada se le informa de sus derechos, asumen que alguien, otro, en alguno de los estadios del procedimiento, lo hace.
Jamás se lo han cuestionado. La conclusión es que, si alguna víctima llega a enterarse de este derecho, es porque su abogada se lo informó, luego del peritaje.
Y los médicos forenses tienen prohibido mencionárselo a la víctima. Por protocolo.
Según reconoce una trabajadora de la salud, no todas las enfermeras ni doctores comentan sobre la opción, “algunas sí, pero no todas”.
La conclusión es que no sólo no hay una coordinación entre los estamentos que integran el sistema de soporte para las niñas violadas y embarazadas producto de la violencia, sino que no hay seguimiento ni evaluación que permita descubrir estas falencias que a primera vista mostró esta investigación.
La niña, el procedimiento y los antecedentes
En una situación estándar, la fiscal debe presentar al Juez de Garantía y acreditar el delito de violación para que se apruebe legalmente el aborto. Para ello, deberá presentar antecedentes e información de calidad y cualquier elemento verosímil que muestre “que la niña no está mintiendo” y “que sí fue violada”. La determinación no requiere de una sentencia ni de un detenido.
Los elementos para lograrlo pueden ser testimonios de sus maestros sobre una brutal baja de rendimiento y sus calificaciones, o entrevistas a sus familiares sobre cambios evidentes en el comportamiento de la niña en la casa y, por supuesto, la información pericial.
El procedimiento, además, incluye la participación de entre cuatro y cinco fiscales a los que la niña debe presentarse y que estarán dedicados a distintas etapas en el proceso: decisión de litigación, investigación, etc.
“Esta recopilación de evidencias y argumentos puede tomar, en promedio, unas dos semanas, dependiendo del caso”, explica una funcionaria del Ministerio Público con vasta experiencia en delitos sexuales. “Siempre hay complicaciones y son cientos las variantes que pueden empujar la investigación, paralizarla o cambiarla de curso”, agrega.
Las evidencias reunidas se presentan y con ellas, el o la Juez de Garantía tomará la decisión final: “Y no importa que la niña tenga 10, 9, u 8 años. Si el juez determina que los antecedentes no son suficientes para probar un delito de violación, que la evidencia no es verosímil y queda alguna duda, entonces la violación no se puede acreditar y la niña deberá continuar con el embarazo”, concluye la jurista.
Según información confirmada por la Sociedad Panameña de Obstetricia y Ginecología (SPOG), si la respuesta del Juez es positiva y se aprueba el aborto, entonces se procede a dar aviso directamente a la Dirección General del hospital regional determinado por el protocolo del Minsa, es decir, de la provincia donde sucedió el abuso. Cada provincia tiene un hospital asignado para este tipo de intervenciones quirúrgicas.
La Dirección General de ese hospital le enviará el caso a su departamento de Ginecología y Obstetricia y éste designará a un médico que esté de turno y que no sea objetor de conciencia, para que realice el procedimiento.
La Comisión
Existe la confusión sobre la labor de la Comisión Multidisciplinaria de Aborto Terapéutico como ente fiscalizador para todos los casos de aborto, pero lo cierto es que este organismo estatal, regulado por el Ministerio de Salud, solamente determina las solicitudes de aborto terapéutico, es decir “por graves causas de salud que pongan en peligro la vida de la madre o del producto de la concepción” (artículo 144 del código penal), no por violación. Ellos no tienen ningún tipo de involucramiento cuando se trata de esa causal.
Según SPOG, en el caso de una solicitud de aborto terapéutico la Comisión se reunirá en un plazo entre 24 y 48 horas, después de presentada la solicitud de interrupción de embarazo. Si es aprobada, se le indicará al Departamento de Ginecología y Obstetricia del hospital público que, según la región, esté establecido para llevar a cabo el procedimiento de aborto. Es ese departamento, entonces, el responsable de asignar el caso al médico no objetor que esté de turno.
La SPOG aclara que ya se sabe cuáles médicos son objetores de conciencia y cuáles no. “Esto no es algo que se informa en el momento”.
Hay niñas y hay niñas
Una abogada experta en derechos humanos manifestó que, en su experiencia personal, las niñas con recursos y conexiones se realizan abortos en hospitales y clínicas privadas utilizando como diagnóstico la causal terapéutica aunque se haya tratado de una violación. También es común diagnosticar un legrado por embarazo ectópico, con la ayuda de algún ‘médico amigo’ que certifique que el embarazo atenta gravemente contra la vida de la niña.
La SPOG no lo reconoce, pero es una práctica antigua y conocida en los círculos privilegiados.
“Pero para las niñas sin recursos, en cambio, es un asunto de suerte”, se lamenta la abogada de derechos humanos. “ ‘Suerte’ si denunciaste antes de que se cumplan los dos meses. ‘Suerte’ si la investigación culmina dentro de ese tiempo y logras probar que, efectivamente te violaron. ‘Suerte’ si el Juez acepta tu solicitud. ‘Suerte’ es todo lo que necesitan y no tienen las niñas sin recursos, sin información y sin el acceso”.
Las estadísticas del embarazo adolescente
Durante 2020 el MINSA registró casi 10 mil niñas embarazadas, entre las edades de 10 a 19 años, que ingresaron al sistema para recibir atención prenatal.
La Dra. Maruquel Castroverde indicó que 104 niñas de entre 8 y 14 años tuvieron bebés entre enero y julio de 2020, según cifras extraoficiales del Tribunal Electoral recogidas de los distintos hospitales del país.
La Contraloría por su parte, muestra que en 2018, del total de embarazos en niñas de entre 10 y 16 años, hubo cuatro pequeñas de 12 años, tres de 13 años, 25 niñas de 14 años, más de mil niñas de 15 años y 128 niñas de 16 años, que además enfrentaron defunciones fetales. No se informa si ellas sobrevivieron al parto.
Solita
Según una fuente anónima del hospital Santo Tomás, cuando la niña ingresa para dar a luz, ella y sus representantes legales o progenitores deben firmar un consentimiento en el que la menor “se emancipa de su tutela” y se convierte, entonces, en responsable de sí misma para efectos del parto. Ni su mamá podrá acompañarla ni antes ni durante la labor. No importa si tiene 9 años o 10.
“Siempre hay alguna trabajadora social o psicóloga que las apoya, dentro de lo que puede”, afirma la fuente. La falta de recursos no permite que el personal le preste a la niña toda la atención que requeriría, pero sí se preocupan de que por lo menos sepa, a medida que va aumentando el dolor de parto y las contracciones, que el dolor -por lo menos ese- va a pasar.
Cuando se les traslada al área de partos se les induce la labor. Porque el protocolo lo exige, las niñas deben asumir las dolorosas contracciones como cualquier mujer adulta, para que el médico pueda comprobar que su anatomía no tiene la capacidad uterina para dar a luz y le pueda realizar, finalmente, una cesárea. Esta “prueba” es obligatoria en todo servicio médico público.
Y tampoco se les puede anestesiar, que sería lo ideal, “porque el protocolo exige un anestesista pendiente exclusivamente de esa paciente durante toda la labor. Y de milagro tenemos dos para las mujeres que pasan a quirófano”, reconoció la obstetra.
Los médicos intentan acelerar el proceso (y manipular el protocolo) para evitar que el trauma y el terror de la niña se alargue demasiado y poder intervenirlas.
Cuando finalmente el producto llega, algunas niñas o adolescentes lo acogen y se les brinda algunas indicaciones sobre sus cuidados generales y cómo amamantarlo; otras lo rechazan, pero no se les obliga a darle pecho. La trabajadora social coordina lo necesario para que la SENNIAF se haga cargo del bebé. Probablemente, la niña o adolescente tendrá el mismo destino que ese recién nacido.
Gran parte de las niñas y adolescentes que sobreviven un embarazo forzado se enfrentan a hemorragias postparto, anemias severas y a una maternidad sin recursos y sin apoyo.
Muchas desertan de la escuela sin terminar sus estudios. Es en ese momento cuando Panamá pierde ingenieras, doctoras, maestras, directoras de multinacionales, seleccionadas de karate, dirigentes comunales y activistas medioambientales.
Nuestras niñas y adolescentes necesitan crecer en un país que les brinde todas las oportunidades posibles, que las proteja y las convenza de que sí que tienen derecho a planificar su vida, que sí pueden cumplir con sus sueños y que pueden tener una vida sin ninguna forma de violencia.
Para ello, es necesario que todos los actores involucrados en su bienestar trabajen juntos, de manera articulada y coordinada y que exista el mismo objetivo: Poner a las niñas primero, respetar y defender sus derechos humanos, sexuales y reproductivos y ofrecerle servicios esenciales a las víctimas-sobrevivientes de manera oportuna y con calidad.
Para conmemorar a las increíbles mujeres y niñas en la ciencia de nuestro país
Recomendamos este estudio que nos habla sobre las discrepancias de género. No se habla de ello, pero se sabe y debemos incomodar hasta que se corrija la diferencia.
El “Diagnóstico de Género sobre la Participación de las Mujeres en la Ciencia en Panamá” recoge los resultados de una investigación realizada entre mayo y diciembre del año 2018 en Panamá. Su objetivo es medir la participación de las mujeres en la ciencia en relación con los hombres desde un enfoque cuantitativo y cualitativo. Esta investigación fue impulsada por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT) y realizada con la asesoría de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) sede de Argentina y la Cátedra Regional UNESCO “Mujer, Ciencia y Tecnología en América Latina”.
Este estudio forma parte del proyecto internacional “The National Assessments on Gender and STI”, que mide la participación de las mujeres en la sociedad del conocimiento en diferentes países.
Panamá pertenece al grupo países que crearon en los años noventa instituciones cuyo objetivo era desarrollar la ciencia, la tecnología y la innovación, buscando identificar problemas como el desarrollo económico, los cambios en el ámbito del trabajo, la pobreza y la polarización socioeconómica.
En ese contexto se creó la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT), en 1997, el sistema nacional científico y tecnológico no contemplaba en sus primeras fases la necesidad de construir políticas especialmente orientadas a la igualdad de género.
La Comisión de Género de SENACYT elaboró, junto a consultoras externas, lo que se dispone sobre género y CTI con el Plan Nacional de Ciencia y Tecnología (PENCYT) 2010-2014. Fue en gran parte el interés de las funcionarias de SENACYT lo que hizo posible que en el plan se visibilizara el tema de género.
Según el índice de brecha de género global del World Economic Forum, Panamá ha logrado aproximadamente un 70% del camino hacia la equidad de género con una ligera mejora en los últimos años. No obstante, presenta una pérdida considerable al ser ajustado por desigualdad y la inequidad de género.
Haciendo referencia a las condiciones para la participación de las mujeres en la sociedad del conocimiento, podemos rescatar que las mujeres, al año 2018, presentan alta esperanza de vida sobre los hombres. Los hombres, en cambio muestran una tasa más alta que las mujeres, con relación a enfermedades infeccionas. Por otra parte, en cuento a la salud sexual y reproductiva, la mortalidad materna es uno de los indicadores de salud más alarmantes en el país, aunque resulta inferior al promedio de América Latina y el Caribe. Las comarcas indígenas presentan constantemente tasas superiores al promedio nacional. Un insumo fundamental para las políticas públicas relativas a salud sexual y reproductiva es la información que recoge la Encuesta Nacional de Salud Sexual y Reproductiva (ENASSER).
A pesar de que las mujeres cuentan con buenos indicadores de salud (alta expectativa de vida saludable o baja incidencia de enfermedades infecciosas), es específicamente en la salud sexual y reproductiva donde se encuentran los principales déficits del derecho a la salud de las mujeres. La alta mortalidad materna y la maternidad temprana en Panamá ubican al país en una posición baja en el índice de desarrollo humano considerando la desigualdad de género, por tratarse estos de indicadores centrales.
En el marco de estatus social, las mujeres destinan más horas al cuidado de niños/adolescentes y al cuidado de enfermos de cualquier edad, mientras que el hombre, destinan más horas al mercado laboral.
De acuerdo con los estudios de violencia de género, Anualmente se registran entre 1 000 y 1 500 casos de sospecha de violencia intrafamiliar y maltrato al menor, de los cuales la gran mayoría de las víctimas son mujeres. Aproximadamente un 5% de las mujeres panameñas de entre 15 y 49 años reportan haber experimentado violencia sexual alguna vez, y el porcentaje es más alto en las regiones indígenas y en Bocas del Toro que en el resto del país. En Panamá se registran alrededor de 45 femicidios por año, sin tendencia de cambio en los últimos ocho años.
Las mujeres, en la dimensión del estatus económico, tiene menos participación que el hombre. El desempleo afecta más a las mujeres. No obstante, la brecha ha ido disminuyendo. Algunas ocupaciones presentan una distribución bastante equitativa de hombres y mujeres: miembros del poder ejecutivo, técnicos y profesionales de nivel medio, trabajadores de servicios y vendedores de comercio. Estas áreas presentan una distribución que varía entre el 50 y el 55% de hombres en promedio en los últimos doce años.
Dicho lo anterior, se evaluó la brecha que existe en los ingresos laborales y las mujeres panameñas reciben 62 centavos por cada dólar que reciben los hombres panameños por trabajo equivalente. En general, los hombres panameños devengan ingresos cerca del 50% mayores que las mujeres, sin tendencia de cambio en los últimos 12 años.
En el ámbito político, la participación de las mujeres es baja. Panamá ha tenido una sola presidenta, Mireya Moscoso, de 1999 a 2004. Durante los últimos 12 años, el porcentaje de ministras mujeres en Panamá ha oscilado entre el 13% y el 30%, sin una clara tendencia hacia el incremento de la participación femenina.
Estos resultados son el reflejo de la segregación que existe en la sociedad con relación al género. De acuerdo a los comentarios sobre estos resultados, mencionan la discriminación de género en el acceso a posiciones o reconocimientos por los estereotipos vigentes; culturas organizacionales machistas y androcéntricas en sus lugares de trabajo e instituciones científicas; y falta de acciones para conciliar la vida familiar y laboral, considerando que aún se encuentran vigentes los roles de género en la sociedad y en los hogares.
Los indicadores analizados muestran la existencia de brechas de género y brechas étnicas en el ejercicio de derechos básicos y, en particular, derechos de las mujeres a la salud sexual y reproductiva y a una vida libre de violencia.
Haciendo una línea de tiempo en los avances a favor de la mujer, podemos destacar:
1994: Nuevo Código de la Familiar, que reconoce igualdad de derechos entre los miembros de las parejas.
1995: Ley N°27, que tipifica los delitos de violencia intrafamiliar y el maltrato de menores.
1995: Decreto Ejecutivo N.° 70, que crea el Consejo Nacional de la Mujer (CONAMU) para orientar, coordinar y velar por el desarrollo de políticas públicas con perspectiva de género.
1995: Ley N.° 50, promueve y facilita la lactancia materna y la Ley N.° 12, que aprueba la convención interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer Convención de Belém Do Pará.
2008: Ley N.° 71, creación del Instituto Nacional de la Mujer (INAMU).
2013: Ley N.° 82, que sanciona la violencia contra la mujer y tipifica el delito de Femicidio en el Código Penal, 2013; Reglamentado en 2017.
En términos generales, se puede afirmar que en Panamá se ha avanzado en los últimos años hacia la reducción de las brechas de género en la salud, la educación o la economía. Sin embargo, se observan pocos avances en los derechos de las mujeres en al menos tres áreas críticas: la salud sexual y reproductiva de las mujeres, la violencia de género en todas sus manifestaciones, y la participación política de las mujeres.
Esta segregación en la ciencia basada en sesgos vinculados a estereotipos, prejuicios y roles de género, aún muy vigentes en la sociedad panameña, e incluso entre los tomadores de decisiones de políticas públicas, se mantiene con escasa variación en el periodo que incluye este estudio.
Edición: Katiuska Chen Zou
Fuente: SENACYT Panamá, Diagnóstico sobre mujeres y CIT en Panamá.
Erase una vez, en un bar del barrio, en una conversación de pintas y desestrés que un hombre amigo envuelto en su acogedora burbuja patriarcal me presenta con la siguiente premisa:
“Este tema de que hay que contratar mujeres, me parece discriminatorio. Con esa política de solo contratar mujeres, en vez de resolver se está perpetuando el problema y la discriminación.
Se podrán imaginar mi cara de perplejidad. Automáticamente sentí como las orejas se me enrojecían y los ojos me cambiaban de color. ¿En serio acabo de escuchar lo que creo que escuché?
Respiré profundo para no dejar que la ira se saliera de control. Entonces (utilizando todas las herramientas de meditación a mi alcance) logré escuchar, procesar y dejarlo ir para luego poner mis organizadas ideas en blanco y negro.
Así que aquí les va para que él o quién así lo quiera lo pueda leer:
Porque se ha comprobado que, más allá del género, que existamos más mujeres tomando las plazas de trabajo y asumiendo puestos de liderazgo, asegura un futuro más inclusivo para todas las minorías, edades y etnias.
Porque para lograr los cambios estructurales que mantienen intactos los sistemas de injusticia, debo comenzar desde adentro.
Porque al contratar a la mujer, pongo el poder de gestionar su vida directamente en sus manos y cuando las mujeres prosperamos, también lo hacen nuestras comunidades.
Porque aunque la pandemia disparó el desempleo en todas las áreas, las mayores desempleadas hemos sido las mujeres.
Porque como mujer, YO decido dar el primer paso para hacer del mundo un lugar mejor.
¿Qué logro con esta política?
Ayudo a romper la brecha de genero promoviendo otras mujeres.
Ayudo a romper la brecha salarial.
Doy visibilidad a la labor femenina.
Ayudo con el fortalecimiento de las mujeres.
Ayudo a potenciar el talento y habilidades para que puedan acceder a mejores puestos.
Ayudo a romper el techo de cristal que significa más mujeres en puestos de decisión que impulsa cambios culturales reales.
Proveo espacio seguro libre de acoso.
¿Es discriminatorio solo contratar mujeres?
¡Quizá! En cierta medida, puede ser percibido de esta manera. Pero adivinen que, esta percepción me vale 3 tacos de mierda.
Porque, dado que los hombres dominan los puestos de poder en casi todas las organizaciones, el resultado de esta tendencia en nuestra sociedad es que los hombres salgan adelante a expensas de mujeres igualmente o mejor calificadas. Así que no les cae para nada mal, tomar un poco de su propia medicina.
Por todo lo anteriormente expuesto…colorín colorado, esta explicación ha terminado.
Es algo que me viene dando vueltas en la cabeza y como una mujer y madre feminista, con un hijo bajo mi responsabilidad y cuidado, lo debo hablar… problematizar, como le dicen mis compas más versadas🤷♀️.
Vamos a ver, ¿si no lo educo yo, si no se lo enseño yo, entonces quién? ¿Quién le va a enseñar lo que es ser feminista? ¿Quién le va a hablar de nuestra lucha? No estoy hablando de salir a la calle a hacer escuela para hombres o reivindicar abusadores; pero ¿y al mío qué? No puedo permitirme el capricho de tacharlo, de cancelarlo por el simple hecho de ser hombre y…! allá el que se joda! 🤔Entonces, ¿Quién se supone que le va a enseñar a los hombres? ¿Los hombres? ¿Un iluminado que nació con la determinación de ceder los privilegios que le ponen de regalo en sus pies?
Nadie puede vivir en una constante guerra, ni nosotras las luchonas. O sea, ya estamos en guerra con el sistema, ya estamos en guerra con el patriarcado, ya estamos en guerra con el Estado, ya estamos en guerra con una sociedad que se aferra a todos los patrones que le dan una falsa sensación de seguridad y ahora me van a venir a decir que yo tengo que vivir en guerra con mi hijo, así como si hubiera parido a un enemigo. Porque si esto es así, en vez de perder mi tiempo tratando de reivindicar nuestros derechos, ya por siglos vulnerados, mejor me pongo a planificar como acabar con el mundo🔥🌪️.
Es decir, si esto no tiene ninguna otra salida más allá de odiar a la otra mitad del mundo, entonces ¡el FEMINISMO me mintió! ¿Dónde quedó la hermosa idea de construir una mejor sociedad PARA TODOS? Porque, entonces, esto no sería estar en búsqueda de una transformación para conseguir una sociedad más justa e igualitaria, si no que simplemente estaríamos tratando de invertir los papeles. Esto nos convertiría en lo mismo contra lo que luchamos, solo que con una vagina. Así que compas…¡coherencia por favor! 💁♀️
Pero voy a ir más allá, aunque esto signifique la posibilidad de ser exiliada de la cofradía feminista. A mi esposo, ese hombre blanco, heterosexual, privilegiado, humano, honesto, amoroso y comprometido con el que tomé una decisión adulta, consiente y responsablede crear una familia, tener hijos y aportar nuevos ciudadanos al mundo, al él también le debo trasmitir esta información. Quizá se estarán preguntando ¿porqué? Pues, porque quiero que donde está creciendo mi hijo haya un buen hombre de ejemplo.
Para mí, esto es así de sencillo: o lo educo yo o lo educa el patriarcado. ¿Qué preferimos?
Imagen destacada: Durante una manifestación a favor del aborto legal y seguro en Argentina, diciembre del 2020. Créditos: Reuters / The New York Times
Hace algunos días me pidieron un artículo corto, no más de una página que explicara de forma simple ¿Qué es el feminismo?
Lo primero que vino a mi mente fue lo retadora que era esa solicitud; tres siglos de lucha de las mujeres en una página a punto 12 y espacio y medio me parecía imposible, por no decir que la idea mismaes reduccionista.
Entregar el artículo no era opcional, se trataba de una asignación académica que en ese momento me hizo un nudo en la cabeza. Tampoco tenía mucho tiempo para elaborar el artículo, pero recordé algunas amigas que decían, que el feminismo es complicado, que las feministas somos complicadas. Otras dicen estar de acuerdo con que necesitamos más derechos, pero no por eso son feministas o la mejor de todas “el feminismo no es necesario, porque las mujeres no somos discriminadas”.
Con el nudo que me generó esa simple pregunta, me di cuenta que la mayoría de las veces para hablar del feminismo nos ubicamos en la superioridad que nos da el conocimiento, en vez de explicar de manera simple que el feminismo nos ayuda a identificar y explicar las distintas formas de opresión y discriminación que sufrimos las mujeres, dándonos algunas pistas y herramientas para enfrentarlas.
Mucho se debate en el mundo sobre el feminismo, acuñándole las desgracias de la sociedad occidental, la desintegración familiar porque las mujeres decidieron tener una vida fuera del hogar y, en el mejor de los casos, se le reconocen algunas de las gracias que han permitido el avance de la condición social de las mujeres.
Un poco de historia feminista para principiantes
Durante los siglos XVII, XVIII y IXlas mujeres comenzaron a manifestarse en desacuerdo con la poca participación que tenían en los asuntos públicos, políticos y la propia autonomía sobre sus vidas. Este comportamiento socialmente inadecuado,subversivo e irritante, logró dejar en evidencia que las mujeres a nivel privado, ni siquiera eran consideradas personas o ciudadanas. Hasta ese momento eran simplemente cuerpos tutelados por hombres, cuerpos sexuados intercambiados por tierras, títulos o alianzas políticas.Aunquelas voces de esas mujeres fueron escuchadas, el costo que pagaron fue la cárcel, el destierro o la muerte.
Durante el siglo XX después de mucho análisis, encuentros, desencuentros y auto reflexiones el feminismo se transformó en FEMINISMOS,dejó de ser un movimiento homogéneo, estandarizado a la medida de un grupo específico de mujeres que pertenecían a una clase económica alta, educada y blanca. Poco a poco, se fueron sumando más mujeres que fueron reconociendootras realidades que las representaban, por ejemplo, que además de ser mujeres, también eran negras, indígenas, lesbianas, pobres ymujeres trans, realidades que no estaban incluidas en el discurso de las feministas hasta ese momento.
Estasreflexiones planteaban distintos lugares, otros reclamos y posturas que rompen con aquello que se supone definía a la mujer; es así como se asume que no existe un solo tipo de mujer, ni un solo tipo de feminismo, aquí comienza a sumarse algo que se llama interseccionalidad.
Es a mediados del siglo XX que se danlos debates filosóficos, políticos y epistemológicos dentro del movimiento feminista; así comienza el proceso de parimiento de los nuevos feminismos.
Todos estos momentos históricos para los feminismos se les conoce como las olas del feminismoy en este momento se habla de una cuarta ola, que se caracteriza por una gran movilización de mujeres jóvenes y hombres que se llaman aliados, aunque esto último es tema de debate entre los distintos movimientos.
¿SOMOS PROBLEMÁTICAS Y PELEONAS? SÍ, SÍ LO SOMOS.
En el feminismo las victorias se obtienen luchando, igual que cualquier otro grupo oprimido. Las mujeres hemos ganado nuestro lugar en la sociedad a pulso; el derecho a tener cédula, el derecho a estudiar, el derecho a ejercer nuestras profesiones, el derecho a manejar nuestro propio dinero o criar a nuestros hijos; todos estos derechos se los debemos a mujeres que fueron llamadas problemáticas, locas o frustradas.
Hasta ahora en la historia, los blancos no querían liberar a los esclavos, los nazis no querían liberar a los judíos, los colonos no querían liberar a los indígenas y lo mejor es que los hombres no querían liberar a las mujeres. Nadie quiere perder sus privilegios y nos gusta que alguien nos “atienda”, que nos sirvan.
Hoy es el siglo XXI, aunque muchas mujeres, tenemos una gran cantidad de derechos, aún falta un gran trecho por recorrer, porque, aunque se diga que ya ganamos la lucha, aún no podemos opinar sobre nuestros cuerpos, seguimos ganando 36% menos que los hombres, porque debemos trabajar en la calle y en la casa, porque los hombres solo ayudan y no asumen; porque nos siguen golpeando, matando y nadie hace nada.
Hasta ahora, cada derecho exigido es un derecho que se tuvo que luchar incluso hasta perder la vida, si fuera tan fácil como pedir “por favor” que se nos respete, tendríamos las mismas condiciones sociales y civiles que los hombres. Exigir lo que nos corresponde siempre nos ha ubicado en un lugar oscuro como locas, histéricas y problemáticas, esto se debe a que el machismo no entiende que también somos personas y somos más que cuerpos dispuestos para el sexo, la maternidad y el cuidado.
EDUCAR ES LA CLAVE, PERO LA EDUCACIÓN POR SÍ SOLA NO LLEGA A NADIE.
El subtítulo que iba a colocar aquí era “la educación es la clave”, pero en las últimas semanas he vivido situaciones que me recuerdan lo importante que son las palabras, lo importante que es asignar un responsable a las tareas.
Decir que la educación es la clave me hace referencia a una cosa lejana, abstracta, la educación como un paraguas, pero ¿Quién educa?, ¿Quién hace posible que la educación llegue a la gente?
Como inicié el texto, muchas veces las feministas nos ubicamos y hablamos desde lo que ya sabemosy esperamos que la gente también lo sepa como por arte de magia. El desdén y la discriminación también anida en nuestros mundos, podemos ser machistas, clasistas y opresoras porque fue la forma en la que nos criaron, porque la sociedad es así; no venimos de otro planeta, no nacimos feministas.
Fue mi deseo deaprender y mis inconformidades las que me llevaron al feminismo y a asumirme como tal;fueron mis maestras, hermanas y amigas las que me orientaron; ahora me toca a mí educar y apoyar a las nuevas generaciones para que sepan que todos los derechos de los gozan se deben a mujeres que se denominaban feministas, mujeres que para que nosotras estemos aquí, perdieron sus familias, su libertad, sus lenguas y hasta sus cabezas.
Por esto, es tan importante que asumamos la responsabilidad de educar desde nuestros saberes y no condenar desde nuestra arrogancia. Es nuestra responsabilidad educar a las mujeres jóvenes, educar a las que no saben, a las privilegiadas y a las que creen que no están oprimidas. Tenemos la obligación ética de enseñar la historia de nuestras ancestras y cómo hemos logrado llegar hasta donde estamos.
También nos toca educar a los hombres, que sepan que, aunque no apoyen el movimiento al menos que no estorben. Es que quien adquiere conocimiento tiene la responsabilidad de compartirlo, si fuera que todo el mundo quisiera aprender, el mundo sería otro.
Un poco de historia y de mi opinión, en lenguaje sencillo y claro. Una nota para quienes tengan interés o al menos curiosidad. Como feministas nos tocaaprender a enseñar, esta es la única manera de sumar y avanzar.