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CIMUF y Esri Panamá se unen para impulsar la justicia social a través de la tecnología

CIMUF y Esri Panamá se unen para impulsar la justicia social a través de la tecnología

La Fundación Coalición Internacional de Mujeres y Familias (CIMUF) y la empresa Esri Panamá firmaron un convenio de cooperación y buena voluntad que abre paso a una alianza estratégica orientada a fortalecer iniciativas sociales con tecnología geoespacial de última generación.

un grupo de mujeres sentadas en una mesa. De Izquierda a Derecha - Niurka Palacio, Ministra de la Mujer; Samirah Armengol, Directora General CIMUF; Rocio Vega, Representante Legal de esri Panamá.
De Izquierda a Derecha – Niurka Palacio, Ministra de la Mujer; Samirah Armengol, Directora General CIMUF; Rocio Vega, Representante Legal de esri Panamá.

Este acuerdo, firmado por Samirah Armengol González, directora general de CIMUF, y Rocío Vega, representante legal de Esri Panamá, marca un hito para ambas organizaciones. El acto de firma se realizó en el Hotel Renaissance Panamá, espacio que fue donado generosamente para la ocasión, destacando así el compromiso del sector privado con las causas sociales.

El convenio establece un marco de colaboración para el desarrollo de proyectos conjuntos que integren la plataforma ArcGIS, tecnología líder en sistemas de información geográfica (GIS), como herramienta para el análisis de datos, la creación de políticas públicas basadas en evidencia y el diseño de soluciones innovadoras en comunidades históricamente excluidas.

La tecnología geoespacial al servicio de lo social

CIMUF y la Tecnología Geoespacial

El poder de los datos puede cambiar vidas. Esta alianza permitirá visibilizar realidades que han sido históricamente ignoradas y diseñar estrategias de impacto con base en la evidencia”, expresó Samirah Armengol durante la firma.

Desde su fundación, CIMUF ha trabajado por los derechos de mujeres, personas LBTQ+ y otras poblaciones marginadas, desarrollando programas de formación en liderazgo, activismo y organización comunitaria. Con esta alianza, dichos programas contarán con respaldo tecnológico para mapear poblaciones beneficiarias, identificar brechas sociales y construir narrativas fundamentadas en información confiable.

Por su parte, Esri Panamá reafirma con esta colaboración su compromiso con el desarrollo sostenible, la diversidad y la inclusión, promoviendo el uso de sus herramientas como motor de transformación social.

La tecnología ArcGIS no solo sirve para entender el mundo, sino también para transformarlo. Es un honor acompañar a CIMUF en su misión de construir una sociedad más justa e inclusiva”, destacó Rocío Vega.

El convenio tiene una vigencia inicial de cinco años y contempla el desarrollo de proyectos específicos a través de anexos complementarios. También incluye cláusulas de confidencialidad, respeto a la normativa de protección de datos personales y cooperación interinstitucional para maximizar el impacto de la alianza.

Un evento con aliados clave

La firma contó con la presencia de destacadas figuras nacionales e internacionales, entre ellas:

  • Su Excelencia Niurka Palacios, Ministra de la Mujer de Panamá

  • Representantes de Organismos del Sistema de Naciones Unidas Panamá

  • Su Excelencia Patricia Etkinson, Embajadora de Canadá en Panamá

  • Representantes de las embajadas de México, Países Bajos y Reino Unido

  • María Inés Castillo, ex Ministra de Desarrollo Social de Panamá

  • Representante del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC)
  • Dra. Gabrielle Britton del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología de Panamá (INDICASAT)

Con esta alianza, CIMUF y Esri Panamá reafirman su compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), apostando por un futuro más justo, inclusivo y sustentado en datos confiables para transformar realidades.

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¡La clave está en nosotras!

Esto sonará utópico, pero acá entre nosotras,

yo imagino un feminismo que transforma el mundo; uno que no es exclusivo o territorial. Y esta para mí, no es una discusión abstracta, sino una muy personal, que me exige ser introspectiva y hacer la critica desde adentro.  Porque, si realmente deseo una transformación social, necesito reconocerme, descubrirme, trabajar mis privilegios y entonces construir.

No hablo como académica , pues no lo soy. Tampoco es mi intención imponer mi forma única de entender el mundo desde mi subjetividad.  Escribo porque es mi manera de hacer conciencia, es mi proceso de autodescubrimiento, de reconocerme y entenderme. Porque al entenderme, tomo mis fragmentos y camino hacia la posibilidad de encontrarme en unidad con otras; en comunidad con otras.

Nosotras y el feministómetro…

No, no existe un examen de feminismo y no hay tal cosa como un feministómetro o por lo menos yo no lo he visto. Y de existir, lo consideraría una enorme incongruencia, pues creo en el feminismo al servicio de todas.  Porque, aunque reconozco que no existe una mujer universal, vasta con que me pare y reclame mis derechos, para llamarme feminista.  Ahora bien, esto no significa que, por una mal entendida sororidad, debo dejar que otras mujeres me desprecien.  Sino que,  debo mirar, analizar y discutir, en mí y junto a otras mujeres, para construir alternativas que nos permitan lograr comunidad dentro de la diversidad.

Es en este cuestionamiento constante, que he entendido que mi actitud blanca (no nada más mi color de piel), me ha hecho creer superior, al punto de sentirme salvadora. Claro que ha sido un gesto chocante y hasta me atrevo a decir, violento ¿Quién o qué me autorizó a hablar por otras mujeres y proyectar mis vivencias en ellas? ¿En qué estaba pensando? Ahora me es claro que, aunque nuestras problemáticas no son las mismas y reconozco y soy testigo de estas diferencias, yo también soy mujer y esto me hace parte del grupo de excluidas, que todos los días debemos reivindicar nuestros derechos en este mundo que NO nos considera esencial.

nosotras-cimuf
foto by @samycartman
He entendido que la clave está en nosotras. Pero estoy hablando desde el fondo y no desde la forma.  Porque esto no es únicamente cuestión de ponerme los lentes violetas y agarrarme de las manos pretendiendo que “somos una”.  Tampoco hablo de enfocarme en nuestras diferencias y apartarme. Me refiero a poner en duda todo lo que creo saber, más bien todo lo que se me ha impuesto que debo saber o debo ser, para sólo entonces, poder avanzar en la composición de lo que realmente debe ser.
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La comunidad LGBTIQ+ está lista para celebrar el mes del orgullo

World Pride Panamá -WPP arranca con el Festival Panamá Pride 2022

Bajo el lema “Todas distintas, todas familias”, WPP inicia el Mes del Orgullo LGBTIQ+ con el Festival Panama Pride 2022, en conmemoración a los disturbios de Stonewall en New York, en 1969,  este año se cumplen 53 años de lucha por los derechos humanos de la población de la diversidad sexual.

Izada de la bandera LGBTIQ+

El Festival Panamá Pride 2022 dará inicio con la izada de la bandera LGBTIQ+ a nivel nacional el miércoles 1 de junio a las 10:00 a.m. en el Parque Urracá, con nuestro abanderado, Dr. Richard Morales, politólogo, académico y precandidato presidencial, y nuestra Embajadora, Ángela Victoria Jhanono De La O, Reina de Reinas 2021. Esa misma semana, el sábado 04 de junio se estará realizando el LesboFest en el Hotel W, único festival de mujeres LBTIQ, organizado por CIMUF.

Actividades

Como ya es tradición, durante todo el mes de junio, estaremos realizado actividades educativas, culturales, de emprendimiento, turismo, talleres sociales y la 1ra Feria de Empleo para mujeres, junto a la empresa MUVER que tiene políticas inclusivas y respetuosas de la orientación sexual e identidad de género de las personas.

Por primera vez este año realizaremos un Foro de Alto Nivel presentando los resultados que Panamá recibió en las evaluaciones internacionales sobre los derechos humanos de la población LGBTIQ+, por otra parte, el CIEPS – Centro Internacional de Estudios Políticos y Sociales, AIP presentará los datos obtenidos con las primeras investigaciones realizadas a nivel local, sobre discriminación basada en orientación sexual e identidad de género. En el área empresarial hemos unido esfuerzos con Pride Connection quien se encargará del desarrollo de las actividades vinculadas al sector empresarial. Todas estas actividades se realizarán en los distintos hoteles de la cadena Marriott Internacional en Panamá y el Hotel Selina.

Marcha del Orgullo 2022

El cierre del festival Panamá Pride inicia el sábado 25 de junio a las 4:00 p.m. con la multitudinaria Marcha del Orgullo en Panamá, saliendo de la estación del metro de Vía Argentina, hasta el Parque Urracá. Al terminar la marcha inicia el Rainbow Show de la noche arrancando a las 6:00 p.m. vistiéndose de lujo con amplio show de dragas, junto con una amplia representación del talento nacional como Elisama, Marie Claire, Jesús Jamón, El Tenor Jota Álvarez, Alfonso Baysa, de Yo me llamo, Frankie Ruiz y Alejandro Fernández, Erick de América Bailarín de flamenco de las calles de Panamá, competencia de bailes y mucho más.

 

Franklin Robhinson – Presidente WPP
Ricardo Mejía – Director Académico WPP
Richard Morales – Abanderado WPP 2022
comunidad conjunta
Mesa que preside la reunión WPP
nota de prensa
Sala de la Nota de Prensa WPP
nota de prensa
Mesa de la Nota de Prensa WPP
Samirah Armengol – Directora Ejecutiva WPP, Presidenta de Cimuf
Valentina (Embajadora 2021) y Angela Jhanono De La O (Reina de Reinas 2021)
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De izq. a der. Barbie Girl, Valentina (Embajadora 2021), Angela Jhanono De La O (Reina de Reinas 2021)

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De izq. a der. Samirah Armengol (Presidenta Cimuf), Angela Jhanono De La O (Reina de Reinas 2021) y Demetrio Maduro (Gerente General de Hoteles Marriott)
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El camino de las niñas obligadas a ser madres

Niñas entre 8 y 14 años han sido violadas y no han tenido otra opción que dar a luz.

Algunas veces porque la familia de la víctima no interpone la denuncia y en otras ocasiones porque el sistema de justicia y su largo recorrido les quita la opción.

En Panamá  cualquier acceso carnal con una persona menor de 14 años se considera violación. NO importa si dijo que sí, si no dijo nada, la ley lo considera una violación.  Y, según cifras del Ministerio Público, en 2019 se registraron 1128 denuncias por violación a niñas entre 10 y 14 años (datos más actualizados hablan de más de 6 mil casos de abuso sexual el año pasado, pero no se especifica por edad)

Los números no muestran el calvario legal, emocional y físico que tienen que superar por ser víctimas de violencia sexual y tampoco muestran todo lo que hay que mejorar del sistema, a pesar de los esfuerzos realizados por el Estado y todas las instituciones involucradas en este doloroso proceso. 

La norma penal no está pensada desde la óptica de las mujeres ni de las niñas, afirmó la Dra. Maruquel Castroverde, Secretaria de Derechos Humanos del Ministerio Público en el conversatorio ‘El Estado frente al fenómeno de la niña madre’, realizado en septiembre de 2020 por UNFPA. “La investigación es altamente revictimizante y es un tránsito muy hostil para ella”.

De Peppa Pig a la sala de parto

La falta de información sobre su propio cuerpo o sobre qué hacer en caso de que alguien la toque donde no debe, son los primeros obstáculos para las niñas entre 8 y 14 años.

NIÑAS NO MADRES

La mayoría de los casos de violación no se denuncian a tiempo, explican abogados, psicólogos, médicos y orientadores, porque las niñas ni siquiera entienden qué les pasó; cómo es que ‘de repente’ pasaron de estar viendo Peppa Pig en la tele a una sala de parto y, si lo saben, nunca se atrevieron a hablar. “Si lo hicieron, nadie les quiso creer o se les exigió que se quedaran calladas”, manifestó una abogada con experiencia en este tipo de casos.

 

El mismo Protocolo de atención a víctimas y testigos de delitos contra la libertad e integridad sexual del Ministerio Público reconoce que los abusos no se denuncian por “vergüenza familiar o social”. En general, la madre, quien es la que normalmente acompaña a la víctima, no denuncia a tiempo “porque también ella va a ser culpada: de que no la cuidó bien, de que la dejó sola con el abusador. Y, si no, ‘la culpa la tiene la niña’, por cómo andaba vestida, por cómo se comportaba, etc.”. 

La dependencia económica o emocional con el agresor es otro motivo para callar, explica el reporte de UPAVIT. Tampoco se denuncia a tiempo por temor a represalias contra las mismas víctimas o contra alguien de su familia, especialmente si fue violada por integrantes de una pandilla. 

El Ministerio Público también considera que no se denuncia porque, en general, la sociedad ha normalizado conductas violentas o sexuales pero, sobretodo, porque tanto las niñas como sus protectores no tienen sistemas o redes sociales de apoyo adecuados. 

La barrera del silencio

Bajo la ley, la víctima también puede acudir sola al Ministerio Público aunque sea menor. El/la Fiscal deberá levantar un informe, investigar y pondrá en conocimiento a la Secretaría Nacional de Niñez Adolescencia y Familia (SENNIAF). 

Según una médica del Servicio Médico Legal, el 90% de las niñas víctimas de violación llegan ya con embarazos avanzados, referidas desde algún Centro de Salud a donde fueron con la intención de hacerse un chequeo y no para denunciar la violación. 

Como la legislación panameña determina que cualquier acceso carnal que se realice con una persona menor de 14 años se considera violación, cualquier centro de salud o centro asistencial que reciba a estas niñas debe, por obligación,  levantar un “Informe de sospecha” y enviarlo al Ministerio Público para que comience la investigación. 

NIÑAS NO MADRESEn el interior es más frecuente que los acudientes, de la niña o adolescente no denuncien. Entre enero y diciembre de 2020, Panamá, Panamá Oeste, Chiriquí y Bocas del Toro registraron más de la mitad del total de denuncias por violación. Las Comarca Emberá y Guna Yala, y Los Santos y Herrera fue donde menos denuncias se registraron, pero al cotejar con los embarazos adolescentes, las cifras no calzan.  En las comarcas hay más embarazos infantiles, pero no se denuncia la violación que generó el embarazo de esa niña.

Es en estas situaciones y en esas áreas donde se capta a las víctimas de abuso cuando van a los controles prenatales o en el hospital cuando van por alguna emergencia gestacional o ya a punto de parir. 

Si se descubre que la menor de 14 fue abusada y tratada médicamente y no se informa al Ministerio Público, habrá graves implicaciones para los (no) involucrados: hasta dos años de cárcel para los funcionarios y los progenitores por omisión del delito, si no es que les quitan la patria potestad. 

Comienza el calvario

El Ministerio Público debe comprobar que el violador efectivamente tuvo la culpa y que la niña de 10 años no fue violada por andar con un suéter de Minnie, ni porque su mamá es una incompetente. 

Esta investigación puede tomar meses, a veces años. 

Aunque la denuncia se haga inmediata y directamente al Ministerio Público y exista un embarazo, el proceso obliga a la niña o adolescente a probar que la violaron. 

Cuando la víctima llega al Ministerio Público, deberá pasar un control para su identificación y exponer de forma genérica el motivo de su denuncia. Si hay un(a) psicólogo(a) en las instalaciones, esa persona será la que le tome la declaración. En el Protocolo de atención por abusos sexuales de ese Ministerio se indica cómo deberá vestir quien la interrogue (informalmente para un acercamiento menos intimidante) y ejemplos de preguntas no sugerentes. Si no hay psicólogo(a), la interrogará el fiscal. 

A la niña le preguntan: Qué pasó, cómo pasó, cuándo pasó, quién fue, cómo la trataba antes, qué hizo ella, dónde estaba, si ella sabía que estaba mal, por qué no habló antes, por qué no le dijo a su mamá. 

A la mamá le preguntan: si ella sabía, si no se había dado cuenta, si ella deja a la niña o adolescente sola mucho tiempo, si sale mucho, si trabaja, cómo la viste, si su pareja la maltrata, si maltrata a la niña, por qué no denunció antes.  Todas son expresiones revictimizantes que transmiten culpa tanto a la víctima-sobreviviente como a la madre.

El o la funcionaria deberá leerle a la niña una carta con sus derechos como víctima: Derecho a acceder a información sobre las instituciones públicas y privadas para su atención; derecho a recibir orientación, asesoramiento jurídico y asistencia legal gratuita, inmediata y especializada; derecho a ser escuchada siempre, antes de tomar una medida de protección, o antes de llegar a un acuerdo de pena o con cualquier otra negociación. La víctima también tiene derecho a recibir la atención integral por los servicios públicos y privados de salud, con cobertura suficiente, accesible y de calidad.

Otra persona encargada en la Unidad de Atención y Protección a Víctimas deberá hacerle una evaluación psicológica si la niña o adolescente presenta algún trastorno mental o secuela por la agresión. 

Mi cuerpo nunca  fue mío

Según el protocolo, el funcionario del Misterio Público le debe explicar a la niña violada por qué deberá ir al Instituto Médico Legal (IMELCF), donde un médico forense le realizará una serie de evaluaciones y pruebas médicas.

Todas esas pruebas, realizadas por el médico forense, integrarán un Informe Pericial que incluirá toda la información médica y física de la víctima. El objetivo del informe es contestar las interrogantes que tenga el Ministerio Público sobre lo sucedido y dar luces a la investigación de la Fiscalía.

Durante estas evaluaciones,  la niña o adolescente siempre deberá estar acompañada por un adulto responsable o representante legal. También les acompañará un asistente médico del Instituto que actuará además como testigo y dará fe de que todo se realizó de manera correcta. El médico forense asignado tiene que explicarle a la niña lo que le va a hacer y por qué. 

A estos médicos se les capacita para atender a estas víctimas, “porque tenemos que saber cómo explicarle a la niña o adolescente que se tiene que desnudar, que hay que tomar unas muestras de su cuerpo, que si tiene golpes hay que sacarle fotos”. 

Además de dar sus datos generales, las niñas deben firmar un consentimiento que permita comenzar la evaluación. La mayoría acepta. También firma su representante legal y un asistente médico como testigo.

Adicionalmente el Informe Pericial incluirá:

  • Los hechos narrados -nuevamente- por la niña o adolescente. Aquí se determina qué tan sensitiva fue la agresión y si fue violada por una o varias personas para así poder determinar, según el tiempo de embarazo, hacia cuál de los agresores debe inclinarse la línea de investigación.
  • Historial médico-legal que incluirá una evaluación médica; antecedentes ginecológicos para determinar la condición de la niña o adolescente  y del producto de la violación, prueba de gravidez y tiempo de gestación; antecedentes médicos y quirúrgicos; examen físico para verificar lesiones; expedientes de la víctima, ultrasonidos del producto, entre otros.
  • Cualquier tipo de documento relacionado al hecho o al producto (como por ejemplo, un carnet perinatal o algún documento sospechoso). El o la forense deben interpretar el contenido por si surge de él algún indicio que pueda aportar a la investigación.
  • Muestras de laboratorio. Se analiza la presencia de semen, esperma, células dérmicas, ADN y se revisa si la víctima tiene infecciones de transmisión sexual.
  • Evaluación psicológica. Por lo general, se le realizan de 4 a 5 evaluaciones de este tipo, que se agendan durante el embarazo, luego del parto y cuando ya el bebé está en casa. Las niñas también deberán recibir apoyo psicológico enel Ministerio Público pero, por falta de recursos estatales, muchas veces deben ser enviadas a otras instituciones aliadas.

Y finalmente, las Conclusiones Médico-Legales del o la doctora que analizó el caso, basadas en la evidencia, los análisis y literatura científica que justifique, explique y ayude a argumentar el caso.

Otra evaluación que puede incluirse en el reporte, meses después, cuando la investigación ha avanzado lo suficiente como para haber identificado al posible agresor, es la toma de muestras de ADN del producto para comprobar su paternidad.  

“Todo este procedimiento se hace”, explica la doctora, “tratando de levantar la cantidad suficiente de evidencias científicas y objetivas para que el Ministerio Público pueda procesar al agresor y logre condenarlo”. 

Sobra voluntad, faltan los recursos

Lo anterior sólo aplica si la denuncia se hizo en el Ministerio Público. 

Si la denuncia entra al sistema a través del Juzgado de Niñez y Adolescencia, algo que se da más frecuentemente cuando las niñas aparecen en el centro de salud al momento del parto, los peritos médicos deben ir al área -no importa dónde quede-  y hacer en el sitio la evaluación para que el o la Juez de Niñez y Adolescencia decida, de manera expedita (entre 24 y 48 horas), si esa niña puede volver o se le debe retirar del lugar en donde ocurrió la violencia, explica la doctora del Instituto Médico Legal de Panamá.

Panamá cuenta con centros de acogida supervisados por la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, el Instituto Nacional de la Mujer y algunos hogares religiosos, pero es bien sabido que estos no cuentan con  los recursos necesarios para apoyar a estas niñas en sus planes de vida, ni asegurarse que reciban la atención correspondiente y calificada después de un trauma de tal magnitud. 

Miedo y agotamiento

Una abogada que ha acompañado a decenas de niñas en estos procesos describe que, durante toda la investigación, se evita confrontar a la víctima con su agresor, citándolos en días distintos. Pero puede ocurrir que el agresor se pare afuera del edificio donde la niña declara para asustar o amedrentar, como le pasó a la mamá de una niña abusada, quien detuvo el proceso a la mitad del camino, “porque ella y su hija estaban aterradas”. 

Las entrevistas con las víctimas menores de edad se deben realizar en salas especiales con cámaras o sistemas de grabación que permitan realizar una sola y única entrevista, para evitar la revictimización derivada de la reiteración.

“Lamentablemente el protocolo no siempre puede cumplirse al pie de la letra porque faltan recursos que permitan que el sistema de cámaras e incluso las instalaciones mismas estén en buenas condiciones”, agregó la jurista. 

2 meses, 8 semanas, 56 días, 1.344 horas

Según indica el Código Penal de Panamá: La mujer que cause su aborto o consienta que alguien se lo practique será sancionada con prisión de 1 a 3 años. El que provoque el aborto de una mujer con el consentimiento de ella será sancionado con prisión de 3 a 6 años y el que provoque el aborto de una mujer sin su consentimiento o contra su voluntad será sancionado con prisión de 4 a 8 años (artículos 141 a 143). 

El artículo 144 aclara que esas y otras penas señaladas en los artículos anteriores no se aplicarán: “si el aborto es realizado con el consentimiento de la mujer para provocar la destrucción del producto de la concepción ocurrida como consecuencia de violación carnal, debidamente acreditada en instrucción sumarial”. En ese caso, “será necesario que el delito sea de conocimiento de la autoridad competente y que el mismo se practique dentro de los dos primeros meses de embarazo”.

La médica forense que nos dio su testimonio dice que de miles de niñas que le ha tocado tratar, sólo una ha llegado a tiempo para poder interrumpir su embarazo de forma legal, dentro de los dos meses permitidos en caso de violación. 

Según establece el protocolo del Instituto Legal, si la víctima llega a sus instalaciones dentro de las primeras 72 horas de haber sido violentada y en la evaluación ginecológica se determina o sospecha que, efectivamente, fue violada y está ovulando, se la transfiere al área de Epidemiología de un hospital donde se le podrán aplicar anticonceptivos de emergencia, así como profilaxis para prevenir ITS.

Si la víctima llega al Instituto Médico Legal después de las 72 horas de haber sido violada, se confirma que lleva un embarazo de menos de 2 meses y desea interrumpir el embarazo, deberá informárselo al fiscal que lleva el caso para que se comience con el procedimiento. 

La médico forense indicó que, por protocolo, ellos no están autorizados para darle información sobre interrupción de embarazo a la víctima y que esta, por cuenta propia, debe acercarse al fiscal que lleva su caso para comenzar con el trámite. 

Pequeño gran detalle

Se menciona mucho “la niña/la mujer/su representante legal” debe decidir si interrumpe el embarazo o no. Y entonces surge la pregunta: ¿Cómo sabe la niña que puede interrumpir su embarazo legalmente, por ser víctima de violación y teniendo menos de dos meses de gestación? ¿Quién se lo informa y en qué fase del recorrido se le explica o da esta opción? 

La atención de una paciente por violencia sexual está descrita en el capítulo 6 del Protocolo Nacional de Atención Integral de la Mujer del Minsa. En él, se detalla claramente el proceso antes y después de las 72 horas de la violación. Este protocolo está en la web del Minsa y la SPOG

Ninguno de los y las profesionales entrevistadas mencionó este protocolo. Todos a quienes se les preguntó en qué momento del recorrido legal de la niña violada y embarazada se le informa de sus derechos, asumen que alguien, otro, en alguno de los estadios del procedimiento, lo hace. 

Jamás se lo han cuestionado. La conclusión es que, si alguna víctima llega a enterarse de este derecho, es porque su abogada se lo informó, luego del peritaje. 

Y los médicos forenses tienen prohibido mencionárselo a la víctima. Por protocolo. 

Según reconoce una trabajadora de la salud, no todas las enfermeras ni doctores comentan sobre la opción, “algunas sí, pero no todas”. 

La conclusión es que no sólo no hay una coordinación entre los estamentos que integran el sistema de soporte para las niñas violadas y embarazadas producto de la violencia, sino que no hay seguimiento ni evaluación que permita descubrir estas falencias que a primera vista mostró esta investigación.

La niña, el procedimiento y los antecedentes

En una situación estándar, la fiscal debe presentar al Juez de Garantía y acreditar el delito de violación para que se apruebe legalmente el aborto. Para ello, deberá presentar antecedentes e información de calidad y cualquier elemento verosímil que muestre “que la niña no está mintiendo” y “que sí fue violada”. La determinación no requiere de una sentencia ni de un detenido. 

Los elementos para lograrlo pueden ser testimonios de sus maestros sobre una brutal baja de rendimiento y sus calificaciones, o entrevistas a sus familiares sobre cambios evidentes en el comportamiento de la niña en la casa y, por supuesto, la información pericial.

El procedimiento, además, incluye la participación de entre cuatro y cinco fiscales a los que la niña debe presentarse y que estarán dedicados a distintas etapas en el proceso: decisión de litigación, investigación, etc. 

“Esta recopilación de evidencias y argumentos puede tomar, en promedio, unas dos semanas, dependiendo del caso”, explica una funcionaria del Ministerio Público con vasta experiencia en delitos sexuales. “Siempre hay complicaciones y son cientos las variantes que pueden empujar la investigación, paralizarla o cambiarla de curso”, agrega.  

Las evidencias reunidas se presentan y con ellas,  el o la Juez de Garantía tomará la decisión final: “Y no importa que la niña tenga 10, 9, u 8 años. Si el juez determina que los antecedentes no son suficientes para probar un delito de violación, que la evidencia no es verosímil y queda alguna duda, entonces la violación no se puede acreditar y la niña deberá continuar con el embarazo”, concluye la jurista. 

Según información confirmada por la Sociedad Panameña de Obstetricia y Ginecología (SPOG),  si la respuesta del Juez es positiva y se aprueba el aborto, entonces se procede a dar aviso directamente a la Dirección General del hospital regional determinado por el protocolo del Minsa, es decir, de la provincia donde sucedió el abuso. Cada provincia tiene un hospital asignado para este tipo de intervenciones quirúrgicas.  

La Dirección General de ese hospital le enviará el caso a su departamento de Ginecología y Obstetricia y éste designará a un médico que esté de turno y que no sea objetor de conciencia, para que realice el procedimiento. 

La Comisión

Existe la confusión sobre la labor de la Comisión Multidisciplinaria de Aborto Terapéutico como ente fiscalizador para todos los casos de aborto, pero lo cierto es que este organismo estatal, regulado por el Ministerio de Salud, solamente determina las solicitudes de aborto terapéutico, es decir “por graves causas de salud que pongan en peligro la vida de la madre o del producto de la concepción” (artículo 144 del código penal), no por violación. Ellos no tienen ningún tipo de involucramiento cuando se trata de esa causal. 

Según SPOG, en el caso de una solicitud de aborto terapéutico la Comisión se reunirá en un plazo entre 24 y 48 horas, después de presentada la solicitud de interrupción de embarazo. Si es aprobada, se le indicará al Departamento de Ginecología y Obstetricia del hospital público que, según la región, esté establecido para llevar a cabo el procedimiento de aborto. Es ese departamento, entonces, el responsable de asignar el caso al médico no objetor que esté de turno. 

La SPOG aclara que ya se sabe cuáles médicos son objetores de conciencia y cuáles no. “Esto no es algo que se informa en el momento”. 

Hay niñas y hay niñas

Una abogada experta en derechos humanos manifestó que, en su experiencia personal, las niñas con recursos y conexiones se realizan abortos en hospitales y clínicas privadas utilizando como diagnóstico la causal terapéutica aunque se haya tratado de una violación. También es común diagnosticar un legrado  por embarazo ectópico, con la ayuda de algún ‘médico amigo’ que certifique que el embarazo atenta gravemente contra la vida de la niña. 

La SPOG no lo reconoce, pero es una práctica antigua y conocida en los círculos privilegiados.  

“Pero para las niñas sin recursos, en cambio, es un asunto de suerte”, se lamenta la abogada de derechos humanos. “ ‘Suerte’ si denunciaste antes de que se cumplan los dos meses. ‘Suerte’ si la investigación culmina dentro de ese tiempo y logras probar que, efectivamente te violaron. ‘Suerte’ si el Juez acepta tu solicitud. ‘Suerte’ es todo lo que necesitan y no tienen las niñas sin recursos, sin información y sin el acceso”.  

Las estadísticas del embarazo adolescente

Durante 2020 el MINSA registró casi 10 mil niñas embarazadas, entre las edades de 10 a 19 años, que ingresaron al sistema para recibir atención prenatal. 

La Dra. Maruquel Castroverde indicó que 104 niñas de entre 8 y 14 años tuvieron bebés entre enero y julio de 2020, según cifras extraoficiales del Tribunal Electoral recogidas de los distintos hospitales del país.

La Contraloría por su parte, muestra que en 2018, del total de embarazos en niñas de entre 10 y 16 años, hubo cuatro pequeñas de 12 años, tres de 13 años, 25 niñas de 14 años, más de mil niñas de 15 años y 128 niñas de 16 años, que además enfrentaron defunciones fetales. No se informa si ellas sobrevivieron al parto. 

Solita

Según una fuente anónima del hospital Santo Tomás, cuando la niña ingresa para dar a luz, ella y sus representantes legales o progenitores deben firmar un consentimiento en el que la menor “se emancipa de su tutela” y se convierte, entonces, en responsable de sí misma para efectos del parto. Ni su mamá podrá acompañarla ni antes ni durante la labor. No importa si tiene 9 años o 10. 

“Siempre hay alguna trabajadora social o psicóloga que las apoya, dentro de lo que puede”, afirma la fuente. La falta de recursos no permite que el personal le preste a la niña toda la atención que requeriría, pero sí se preocupan de que por lo menos sepa, a medida que va aumentando el dolor de parto y las contracciones, que el dolor -por lo menos ese- va a pasar.

Cuando se les traslada al área de partos se les induce la labor. Porque el protocolo lo exige, las niñas deben asumir las dolorosas contracciones como cualquier mujer adulta, para que el médico pueda comprobar que su anatomía no tiene la capacidad uterina para dar a luz y le pueda realizar, finalmente, una cesárea. Esta “prueba” es obligatoria en todo servicio médico público. 

Y tampoco se les puede anestesiar, que sería lo ideal, “porque el protocolo exige un anestesista pendiente exclusivamente de esa paciente durante toda la labor. Y de milagro tenemos dos para las mujeres que pasan a quirófano”, reconoció la obstetra. 

Los médicos intentan acelerar el proceso (y manipular el protocolo) para evitar que el trauma y el terror de la niña se alargue demasiado y poder intervenirlas. 

NIÑAS NO MADRES

Cuando finalmente el producto llega, algunas niñas o adolescentes lo acogen y se les brinda algunas indicaciones sobre sus cuidados generales y cómo amamantarlo; otras lo rechazan, pero no se les obliga a darle pecho.  La trabajadora social coordina lo necesario para que la SENNIAF se haga cargo del bebé. Probablemente, la niña o adolescente tendrá el mismo destino que ese recién nacido. 

Gran parte de las niñas y adolescentes que sobreviven un embarazo forzado se enfrentan a hemorragias postparto, anemias severas y a una maternidad sin recursos y sin apoyo. 

Muchas desertan de la escuela sin terminar sus estudios. Es en ese momento cuando Panamá pierde ingenieras, doctoras, maestras, directoras de multinacionales, seleccionadas de karate, dirigentes comunales y activistas medioambientales. 

Nuestras niñas y adolescentes necesitan crecer en un país que les brinde todas las oportunidades posibles, que las proteja y las convenza de que sí que tienen derecho a planificar su vida, que sí pueden cumplir con sus sueños y que pueden tener una vida sin ninguna forma de violencia.

Para ello, es necesario que todos los actores involucrados en su bienestar trabajen juntos, de manera articulada y coordinada y que exista el mismo objetivo: Poner a las niñas primero, respetar y defender sus derechos humanos, sexuales y reproductivos y ofrecerle servicios esenciales a las víctimas-sobrevivientes de manera oportuna y con calidad. 

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Mujeres en la Ciencia de Panamá

Para conmemorar a las increíbles mujeres y niñas en la ciencia de nuestro país

 

Recomendamos este estudio que nos habla sobre las discrepancias de género. No se habla de ello, pero se sabe y debemos incomodar hasta que se corrija la diferencia.

El “Diagnóstico de Género sobre la Participación de las Mujeres en la Ciencia en Panamá”  recoge los resultados de una investigación realizada entre mayo y diciembre del año 2018 en Panamá. Su objetivo es medir la participación de las mujeres en la ciencia en relación con los hombres desde un enfoque cuantitativo y cualitativo. Esta investigación fue impulsada por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT) y realizada con la asesoría de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) sede de Argentina y la Cátedra Regional UNESCO “Mujer, Ciencia y Tecnología en América Latina”.

Este estudio forma parte del proyecto internacional “The National Assessments on Gender and STI”, que mide la participación de las mujeres en la sociedad del conocimiento en diferentes países.

Panamá pertenece al grupo países que crearon en los años noventa instituciones cuyo objetivo era desarrollar la ciencia, la tecnología y la innovación, buscando identificar problemas como el desarrollo económico, los cambios en el ámbito del trabajo, la pobreza y la polarización socioeconómica.

En ese contexto se creó la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT), en 1997, el sistema nacional científico y tecnológico no contemplaba en sus primeras fases la necesidad de construir políticas especialmente orientadas a la igualdad de género.

La Comisión de Género de SENACYT elaboró, junto a consultoras externas, lo que se dispone sobre género y CTI con el Plan Nacional de Ciencia y Tecnología (PENCYT) 2010-2014. Fue en gran parte el interés de las funcionarias de SENACYT lo que hizo posible que en el plan se visibilizara el tema de género.

Según el índice de brecha de género global del World Economic Forum, Panamá ha logrado aproximadamente un 70% del camino hacia la equidad de género con una ligera mejora en los últimos años. No obstante, presenta una pérdida considerable al ser ajustado por desigualdad y la inequidad de género.

ciencia

 

Haciendo referencia a las condiciones para la participación de las mujeres en la sociedad del conocimiento, podemos rescatar que las mujeres, al año 2018, presentan alta esperanza de vida sobre los hombres. Los hombres, en cambio muestran una tasa más alta que las mujeres, con relación a enfermedades infeccionas. Por otra parte, en cuento a la salud sexual y reproductiva, la mortalidad materna es uno de los indicadores de salud más alarmantes en el país, aunque resulta inferior al promedio de América Latina y el Caribe. Las comarcas indígenas presentan constantemente tasas superiores al promedio nacional. Un insumo fundamental para las políticas públicas relativas a salud sexual y reproductiva es la información que recoge la Encuesta Nacional de Salud Sexual y Reproductiva (ENASSER).

A pesar de que las mujeres cuentan con buenos indicadores de salud (alta expectativa de vida saludable o baja incidencia de enfermedades infecciosas), es específicamente en la salud sexual y reproductiva donde se encuentran los principales déficits del derecho a la salud de las mujeres. La alta mortalidad materna y la maternidad temprana en Panamá ubican al país en una posición baja en el índice de desarrollo humano considerando la desigualdad de género, por tratarse estos de indicadores centrales.

 

En el marco de estatus social, las mujeres destinan más horas al cuidado de niños/adolescentes y al cuidado de enfermos de cualquier edad, mientras que el hombre, destinan más horas al mercado laboral.

De acuerdo con los estudios de violencia de género, Anualmente se registran entre 1 000 y 1 500 casos de sospecha de violencia intrafamiliar y maltrato al menor, de los cuales la gran mayoría de las víctimas son mujeres. Aproximadamente un 5% de las mujeres panameñas de entre 15 y 49 años reportan haber experimentado violencia sexual alguna vez, y el porcentaje es más alto en las regiones indígenas y en Bocas del Toro que en el resto del país. En Panamá se registran alrededor de 45 femicidios por año, sin tendencia de cambio en los últimos ocho años.

Las mujeres, en la dimensión del estatus económico, tiene menos participación que el hombre. El desempleo afecta más a las mujeres. No obstante, la brecha ha ido disminuyendo. Algunas ocupaciones presentan una distribución bastante equitativa de hombres y mujeres: miembros del poder ejecutivo, técnicos y profesionales de nivel medio, trabajadores de servicios y vendedores de comercio. Estas áreas presentan una distribución que varía entre el 50 y el 55% de hombres en promedio en los últimos doce años.

mujeres

 

Dicho lo anterior, se evaluó la brecha que existe en los ingresos laborales y las mujeres panameñas reciben 62 centavos por cada dólar que reciben los hombres panameños por trabajo equivalente. En general, los hombres panameños devengan ingresos cerca del 50% mayores que las mujeres, sin tendencia de cambio en los últimos 12 años.

En el ámbito político, la participación de las mujeres es baja. Panamá ha tenido una sola presidenta, Mireya Moscoso, de 1999 a 2004. Durante los últimos 12 años, el porcentaje de ministras mujeres en Panamá ha oscilado entre el 13% y el 30%, sin una clara tendencia hacia el incremento de la participación femenina.

Estos resultados son el reflejo de la segregación que existe en la sociedad con relación al género. De acuerdo a los comentarios sobre estos resultados, mencionan la discriminación de género en el acceso a posiciones o reconocimientos por los estereotipos vigentes; culturas organizacionales machistas y androcéntricas en sus lugares de trabajo e instituciones científicas; y falta de acciones para conciliar la vida familiar y laboral, considerando que aún se encuentran vigentes los roles de género en la sociedad y en los hogares.

 

Los indicadores analizados muestran la existencia de brechas de género y brechas étnicas en el ejercicio de derechos básicos y, en particular, derechos de las mujeres a la salud sexual y reproductiva y a una vida libre de violencia.

Haciendo una línea de tiempo en los avances a favor de la mujer, podemos destacar:

1994: Nuevo Código de la Familiar, que reconoce igualdad de derechos entre los miembros de las parejas.

1995: Ley N°27, que tipifica los delitos de violencia intrafamiliar y el maltrato de menores.

1995: Decreto Ejecutivo N.° 70, que crea el Consejo Nacional de la Mujer (CONAMU) para orientar, coordinar y velar por el desarrollo de políticas públicas con perspectiva de género.

1995: Ley N.° 50, promueve y facilita la lactancia materna y la Ley N.° 12, que aprueba la convención interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer Convención de Belém Do Pará.

2008: Ley N.° 71, creación del Instituto Nacional de la Mujer (INAMU).

2013: Ley N.° 82, que sanciona la violencia contra la mujer y tipifica el delito de Femicidio en el Código Penal, 2013; Reglamentado en 2017.

 

En términos generales, se puede afirmar que en Panamá se ha avanzado en los últimos años hacia la reducción de las brechas de género en la salud, la educación o la economía. Sin embargo, se observan pocos avances en los derechos de las mujeres en al menos tres áreas críticas: la salud sexual y reproductiva de las mujeres, la violencia de género en todas sus manifestaciones, y la participación política de las mujeres.

Esta segregación en la ciencia basada en sesgos vinculados a estereotipos, prejuicios y roles de género, aún muy vigentes en la sociedad panameña, e incluso entre los tomadores de decisiones de políticas públicas, se mantiene con escasa variación en el periodo que incluye este estudio.

 

 

Edición: Katiuska Chen Zou

Fuente: SENACYT Panamá, Diagnóstico sobre mujeres y CIT en Panamá.

https://mujeresenciencia.senacyt.gob.pa/ 

 

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Por el derecho a la voz y a la palabra de las mujeres

Edición: Katiuska Chen Zou

La comunicación es el derecho que exige y hace posible que se cumplan
todos los demás derechos humanos, pero en América Latina la presencia de las
mujeres, por ejemplo, en las noticias, alcanza apenas 26% según el Monitoreo
Global de Medios (2020). Este derecho está establecido en el artículo 19 de la
Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la Ley 4 de 1999, que
instituye la igualdad de oportunidades para las mujeres en Panamá.

Porque es a través de comunicar sus ideas y problemas, que las personas
existen públicamente y son tomadas en cuenta políticamente. Hoy, las mujeres
trabajan por crear ese espacio igualitario de participación en los asuntos públicos,
controlados histórica y actualmente por los hombres. Se trata de la lucha por el
derecho a la palabra y por el derecho a darle sentido a los discursos, desde la
realidad de las mujeres. Y consecuentemente, por el derecho a tomar acción para
resolver los problemas que por cientos de años han afectado a las mujeres y a las
niñas, pero que no han sido atendidos porque no son comprendidos como una
vulneración de derechos sociales.

Cada vez que una niña, una joven, una mujer es violentada, discriminada,
excluida o estereotipada, se profundiza la pobreza, la desigualdad y la violencia.
Por ello el Estado tiene la responsabilidad y la obligación, de cumplir con los
derechos humanos, civiles y políticos de las mujeres, que representan por lo
menos a la mitad de la población del país.

En este sentido, la creación de un programa declarado feminista en un
medio de comunicación público, es significativo.

Tertulia Feminista, espacio radial del Instituto de la Mujer de la Universidad de Panamá, bajo la dirección de la Doctora Aracelly De León, fue inaugurado el 15 de noviembre de 2021, en Radio Estéreo Universidad, con el objetivo de ser un canal para conocer y pensar la realidad del país y del mundo, desde el enfoque feminista.

Esto es, con la claridad de que en la sociedad existen problemas que
afectan a las mujeres y a los hombres, pero de manera diferenciada y otros que
afectan solo a las mujeres y a las niñas. Y que esos problemas, afectan tanto a los
hombres como a las mujeres en la sociedad.

Este espacio es diferente a todos los demás, porque construye su discurso
comunicativo desde un enfoque feminista.

Plantea que se desarrollará con la participación de mujeres diversas y plurales, económica y culturalmente, desde los distintos territorios del país. Para lo cual, se propone conversar con trabajadoras, estudiantes, dirigentes, científicas, líderes sociales, tomadoras de decisiones, de comunidades indígenas, afrodescendientes, productoras, adultas mayores y mujeres con discapacidad, porque con todas sus voces, la audiencia podrá conocer a las mujeres en Panamá por lo que piensan y por lo que son, no por como las ven.

Tertulia Feminista, explica que su intención es ampliar y enriquecer el
panorama de lo público y de lo publicado. Y promete trabajar por el derecho a la
palabra de las mujeres desde el feminismo, el cual aboga por la construcción de
una sociedad donde los hombres, dejen de tener poder y privilegios sobre las
mujeres y donde tanto los hombres como las mujeres, tengan las mismas
oportunidades y los mismos derechos. Es decir, una sociedad equitativa para las
personas de todas las identidades, culturas, discapacidades y territorios. Porque
una sociedad diversa, plural y equitativa socialmente, es una sociedad rica en su
cultura y economía, pero sobre todo una sociedad en paz.

 

 

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Que poderoso es el poder de la mujer

Erase una vez, en un bar del barrio, en una conversación de pintas y desestrés que un hombre amigo envuelto en su acogedora burbuja patriarcal me presenta con la siguiente premisa:

“Este tema de que hay que contratar mujeres, me parece discriminatorio. Con esa política de solo contratar mujeres, en vez de resolver se está perpetuando el problema y la discriminación.

Se podrán imaginar mi cara de perplejidad.  Automáticamente sentí como las orejas se me enrojecían y los ojos me cambiaban de color.  ¿En serio acabo de escuchar lo que creo que escuché?

Respiré profundo para no dejar que la ira se saliera de control. Entonces (utilizando todas las herramientas de meditación a mi alcance) logré escuchar, procesar y dejarlo ir para luego poner mis organizadas ideas en blanco y negro.

Así que aquí les va para que él o quién así lo quiera lo pueda leer:

¿Porqué cómo mujer empresaria decido contratar mujeres?

Pues muy sencillo…

Porque las mujeres tenemos 30% menos de probabilidades de ser convocadas a una entrevista de trabajo que los hombres con sus mismas características. Además, esta discriminación aumenta cuando se nos ha “ocurrido” tenemos hijos.

MUJER-CIMUF-TRABAJADORA

Porque se ha comprobado que, más allá del género, que existamos más mujeres tomando las plazas de trabajo y asumiendo puestos de liderazgo, asegura un futuro más inclusivo para todas las minorías, edades y etnias.

MUJER-CIMUF-TRABAJADORA

Porque para lograr los cambios estructurales que mantienen intactos los sistemas de injusticia, debo comenzar desde adentro.

MUJER-CIMUF-TRABAJADORA

Porque al contratar a la mujer, pongo el poder de gestionar su vida directamente en sus manos y cuando las mujeres prosperamos, también lo hacen nuestras comunidades.

MUJER-CIMUF-TRABAJADORA

Porque aunque la pandemia disparó el desempleo en todas las áreas, las mayores desempleadas hemos sido las mujeres.

Porque como mujer, YO decido dar el primer paso para hacer del mundo un lugar mejor.

¿Qué logro con esta política?
  • Ayudo a romper la brecha de genero promoviendo otras mujeres.
  • Ayudo a romper la brecha salarial.
  • Doy visibilidad a la labor femenina.
  • Ayudo con el fortalecimiento de las mujeres.
  • Ayudo a potenciar el talento y habilidades para que puedan acceder a mejores puestos.
  • Ayudo a romper el techo de cristal que significa más mujeres en puestos de decisión que impulsa cambios culturales reales.
  • Proveo espacio seguro libre de acoso.
¿Es discriminatorio solo contratar mujeres?

¡Quizá! En cierta medida, puede ser percibido de esta manera. Pero adivinen que, esta percepción me vale 3 tacos de mierda.

Porque, dado que los hombres dominan los puestos de poder en casi todas las organizaciones, el resultado de esta tendencia en nuestra sociedad es que los hombres salgan adelante a expensas de mujeres igualmente o mejor calificadas. Así que no les cae para nada mal, tomar un poco de su propia medicina.

Por todo lo anteriormente expuesto…colorín colorado, esta explicación ha terminado.

¡De nada!

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Olimpiadas, mujeres y lucha

Desde que terminaron los juegos olímpicos he estado pensando en: ¿Cómo las mujeres hemos logrado existir en las olimpiadas?

Mientras investigaba para hacer este artículo una de las cosas que pude notar, es que nadie ha contado la historia de las mujeres en el deporte, nos dejaron del otro lado de la historia. Nunca nos hablaron de la lucha que las mujeres hicieron para poder participar en las olimpiadas; en la escuela nunca nos hablaron de ellas, en ninguna parte nos hablaron de nuestras heroínas y es que de manera sistemática nos han borrado de la historia.

Muchas generaciones de mujeres crecimos creyendo que desde el inicio de los tiempos lo hemos tenido todo o que los hombres son nuestros salvadores, porque “son ellos quienes nos otorgaron el derecho”. Así es como siempre nos lo han vendido, pero no.

Cuando inicié a escribir este artículo lo hice muy genérico, de hecho lo hice en la misma línea que todo el mundo, simplemente: “Paridad en las olimpiadas Tokio 2021.

¡Pero vamos, que no hemos llegado hasta aquí de la nada! Si algo debe quedar claro es que, gracias a la lucha histórica de las mujeres, las olimpiadas Tokio 2021 son más igualitarias.

Desde la antigua Grecia, los fundadores de las Olimpiadas por allá por el año 776 a.C. no permitían que las mujeres participaran, ni siquiera como espectadoras, a menos que fueran solteras; pero las mujeres griegas no se dieron por vencidas y esta discriminación las impulsó a crear una competencia femenina llamada: Los Juegos Hereos. Consistía únicamente en una carrera a pie que se dividía en tres categorías de edad; primero corrían las niñas, luego las adolescentes y, por último, las mujeres jóvenes de más edad.

 

Estatuilla de bronce de una corredora espartana (Museo Británico)

Aunque existen muy pocos registros sobre el tema, se sabe que tiene su origen en la decisión de Hipodamía de reunir a dieciséis mujeres para organizar la primera edición de los Juegos y a su vez hacer un tributo a Hera por su boda con Pélope.

 

Llegamos al siglo XIX y adivinen

¡Se repite la historia! En las primeras Olimpiadas modernas en 1896, el Comité Olímpico Internacional, rechazaba a las mujeres excusándose en que no era adecuado para ellas”. En respuesta a esa discriminación de género un grupo de mujeres atletas organizaron los Juegos Mundiales Femeninos en 1922 y 1926, ¿Alguna había escuchado sobre los Juegos Mundiales Femeninos? ¡Yo no!

“Los Juegos son la solemne y periódica exaltación del deporte masculino, con el aplauso de las mujeres como recompensa” Baron Pierre

 

¡Nosotras tenemos una historia!


En el año 1900 los Juegos Olímpicos – JJOO da un giro; digamos que de un giro 1, por primera vez las mujeres participaron en las olimpiadas. ¡Pero adivinen! La inclusión de las mujeres en las olimpiadas fue EXTRA OFICIAL. En esta edición llegaron a participar un total de 22 mujeres.

Otro gran detractor, histórico, ha sido la iglesia católica. El Papa Pío XI lideraba en aquellos tiempos una campaña contra de las mujeres en el deporte, quién fracaso ante la presión que ejercía el movimiento feminista.

 

Encuentro Internacional Femenino en Montecarlo
Y es aquí donde aparecen nombres tan importantes como el de Alice Milliat; ella junto a un grupo de mujeres atletas iniciaron una importante lucha para que las mujeres participaran en los Juegos Olímpicos. Ante la negativa de Coubertin, para que las mujeres participaramos en los Juegos Olimpicos, Milliat organizó un Encuentro Internacional Femenino en Montecarlo en marzo de 1921 donde asistieron mujeres atletas de todo el mundo, el cuál fue todo un éxito.

Olimpiadas, mujeres y lucha

 

Fundó la primera Federación Internacional de Deportes Femeninos (FSFI) que, durante más de quince años de trayectoria desarrolló un papel fundamental para la inclusión de la mujer en el olimpismo. Uno de los grandes logros de esta institución fue la organización de los Juegos Olímpicos Femeninos, cuya primera edición bajo su tutela tuvo lugar en París en 1922.

 

Alice Milliat fue una pionera del deporte femenino en Francia y en todo el mundo. Su presión a favor de las atletas obligó a incluir eventos femeninos en los Juegos Olímpicos. Milliat, traductora de profesión, participó en el deporte del remo ​ y fue una ávida nadadora y jugadora de hockey. Wikipedia

 

Los Juegos Olímpicos Femeninos tuvo tanta aceptación de la gente, que llegaron a tener cerca de 20.000 espectadores, lo que generó el debate sobre el deporte femenino y la inclusión de más pruebas para mujeres en el calendario olímpico; fue tanto el éxito que la FSFI logró que la Federación Internacional de Atletismo les otorgó la potestad sobre las pruebas femeninas, pero obviamente el sistema no da puntada sin dedal, todo esto fue a cambio de dejar de utilizar el término “olímpico” en sus competiciones.

Los Juegos Mundiales Femeninos cada vez reunía a más participantes lo que obligó al COI a rectificar y abrir los JJOO a atletas femeninas. La participación de las mujeres en las olimpiadas fue aumentando cada cuatro años, las disciplinas permitidas eran el golf, el croquet o el tenis.

Los JJOO de Ámsterdam 1928, contaron con la participación de casi el 10% de mujeres atletas, sin embargo el aumentó de las atletas en las olimpiadas se empezó a notar desde 1976 con un 20% ; a partir de aquí, la participación de las mujeres fue creciendo, 25% en 1988 y el 35% en Atlanta 1996. Con el tiempo  la participación de las mujeres a seguido incrementando, en los juegos de Atenas de 2004 y los Bejing 2008, fue del 40% y 45%.

Finalmente llegamos a los JJOO Tokio 2021

Gracias a la lucha de mujeres como Alice Milliat, las atletas hoy representan el 49% de los competidores en las JJOO, de los 11.000 deportistas, 5.632 fueron mujeres.

Históricamente, las mujeres hemos luchado por conquistar los espacios que nos pertenecen, por ello, no debemos olvidar nuestra historia, ni a nuestras heroínas. Son ellas quienes han labrado el camino para que hoy tengamos los derechos que gozamos.

Una vez más la historia de las mujeres me reafirma que:
Cuando las mujeres se apoyan, grandes cosas pasan CIMUF

 

Kinue Hitomi – COURTESY WIKIMEDIA COMMONS

 

Suzanne Lenglen

 

Germaine DeLa Pierre, ganadora de los 65 metros con obstáculos en la olimpiada femenil de 1921. Foto por Wikipedia
Edición: Katiuska Chen Zou
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El feminismo es responsabilidad de todes

¿Y mi hijo qué?

Es algo que me viene dando vueltas en la cabeza y como una mujer y madre feminista, con un hijo bajo mi responsabilidad y cuidado, lo debo hablar… problematizar, como le dicen mis compas más versadas🤷‍♀️.

Vamos a ver, ¿si no lo educo yo, si no se lo enseño yo, entonces quién? ¿Quién le va a enseñar lo que es ser feminista? ¿Quién le va a hablar de nuestra lucha? No estoy hablando de salir a la calle a hacer escuela para hombres o reivindicar abusadores; pero ¿y al mío qué? No puedo permitirme el capricho de tacharlo, de cancelarlo por el simple hecho de ser hombre y…! allá el que se joda! 🤔Entonces, ¿Quién se supone que le va a enseñar a los hombres? ¿Los hombres? ¿Un iluminado que nació con la determinación de ceder los privilegios que le ponen de regalo en sus pies?

Nadie puede vivir en una constante guerra,  ni nosotras las luchonas.  O sea, ya estamos en guerra con el sistema, ya estamos en guerra con el patriarcado, ya estamos en guerra con el Estado, ya estamos en guerra con una sociedad que se aferra a todos los patrones que le dan una falsa sensación de seguridad y ahora me van a venir a decir que yo tengo que vivir en guerra con mi hijo, así como si hubiera parido a un enemigo. Porque si esto es así, en vez de perder mi tiempo tratando de reivindicar nuestros derechos, ya por siglos vulnerados,  mejor me pongo a planificar como acabar con el mundo🔥🌪️.

Es decir, si esto no tiene ninguna otra salida más allá de odiar a la otra mitad del mundo, entonces ¡el FEMINISMO me mintió! ¿Dónde quedó la hermosa idea de construir una mejor sociedad PARA TODOS? Porque, entonces, esto no sería estar en búsqueda de una transformación para conseguir una sociedad más justa e igualitaria, si no que simplemente estaríamos tratando de invertir los papeles. Esto nos convertiría en lo mismo contra lo que luchamos, solo que con una vagina. Así que compas…¡coherencia por favor! 💁‍♀️

Educando a los futuros hombres

Pero voy a ir más allá, aunque esto signifique la posibilidad de ser exiliada de la cofradía feminista. A mi esposo, ese hombre blanco, heterosexual, privilegiado, humano, honesto, amoroso y comprometido con el que tomé una decisión adulta, consiente y responsable de crear una familia, tener hijos y aportar nuevos ciudadanos al mundo, al él también le debo trasmitir esta información.  Quizá se estarán preguntando ¿porqué? Pues, porque quiero que donde está creciendo mi hijo haya un buen hombre de ejemplo.

RESPONSABILIDAD

Para mí, esto es así de sencillo: o lo educo yo o lo educa el patriarcado. ¿Qué preferimos?

 

Imagen destacada: Durante una manifestación a favor del aborto legal y seguro en Argentina, diciembre del 2020. Créditos: Reuters / The New York Times

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Lo que las mujeres le debemos al feminismo

Edición por Katiuska Chen Zou

Hace algunos días me pidieron un artículo corto, no más de una página que explicara de forma simple ¿Qué es el feminismo?

Lo primero que vino a mi mente fue lo retadora que era esa solicitud; tres siglos de lucha de las mujeres en una página a punto 12 y espacio y medio me parecía imposible, por no decir que la idea misma es reduccionista.

Entregar el artículo no era opcional, se trataba de una asignación académica que en ese momento me hizo un nudo en la cabeza. Tampoco tenía mucho tiempo para elaborar el artículo, pero recordé algunas amigas que decían, que el feminismo es complicado, que las feministas somos complicadas. Otras dicen estar de acuerdo con que necesitamos más derechos, pero no por eso son feministas o la mejor de todas “el feminismo no es necesario, porque las mujeres no somos discriminadas”.

Con el nudo que me generó esa simple pregunta, me di cuenta que la mayoría de las veces para hablar del feminismo nos ubicamos en la superioridad que nos da el conocimiento, en vez de explicar de manera simple que el feminismo nos ayuda a identificar y explicar las distintas formas de opresión y discriminación que sufrimos las mujeres, dándonos algunas pistas y herramientas para enfrentarlas.

Mucho se debate en el mundo sobre el feminismo, acuñándole las desgracias de la sociedad occidental, la desintegración familiar porque las mujeres decidieron tener una vida fuera del hogar y, en el mejor de los casos, se le reconocen algunas de las gracias que han permitido el avance de la condición social de las mujeres.

Un poco de historia feminista para principiantes

Durante los siglos XVII, XVIII y IX las mujeres comenzaron a manifestarse en desacuerdo con la poca participación que tenían en los asuntos públicos, políticos y la propia autonomía sobre sus vidas. Este comportamiento socialmente inadecuado, subversivo e irritante, logró dejar en evidencia que las mujeres a nivel privado, ni siquiera eran consideradas personas o ciudadanas. Hasta ese momento eran simplemente cuerpos tutelados por hombres, cuerpos sexuados intercambiados por tierras, títulos o alianzas políticas. Aunque las voces de esas mujeres fueron escuchadas, el costo que pagaron fue la cárcel, el destierro o la muerte.

Durante el siglo XX después de mucho análisis, encuentros, desencuentros y auto reflexiones el feminismo se transformó en FEMINISMOS, dejó de ser un movimiento homogéneoestandarizado a la medida de un grupo específico de mujeres que pertenecían a una clase económica alta, educada y blanca. Poco a poco, se fueron sumando más mujeres que fueron reconociendo otras realidades que las representaban, por ejemplo, que además de ser mujeres, también eran negras, indígenas, lesbianas, pobres y mujeres trans, realidades que no estaban incluidas en el discurso de las feministas hasta ese momento.  

Estas reflexiones planteaban distintos lugares, otros reclamos y posturas que rompen con aquello que se supone definía a la mujer; es así como se asume que no existe un solo tipo de mujer, ni un solo tipo de feminismo, aquí comienza a sumarse algo que se llama interseccionalidad.  

Es a mediados del siglo XX que se dan los debates filosóficos, políticos y epistemológicos dentro del movimiento feminista; así comienza el proceso de parimiento de los nuevos feminismos.

 

Todos estos momentos históricos para los feminismos se les conoce como las olas del feminismo y en este momento se habla de una cuarta ola, que se caracteriza por una gran movilización de mujeres jóvenes y hombres que se llaman aliados, aunque esto último es tema de debate entre los distintos movimientos.

¿SOMOS PROBLEMÁTICAS Y PELEONAS? SÍ, LO SOMOS.

En el feminismo las victorias se obtienen luchando, igual que cualquier otro grupo oprimido. Las mujeres hemos ganado nuestro lugar en la sociedad a pulso; el derecho a tener cédula, el derecho a estudiar, el derecho a ejercer nuestras profesiones, el derecho a manejar nuestro propio dinero o criar a nuestros hijos; todos estos derechos se los debemos a mujeres que fueron llamadas problemáticas, locas o frustradas.

feminismo

Hasta ahora en la historia, los blancos no querían liberar a los esclavos, los nazis no querían liberar a los judíos, los colonos no querían liberar a los indígenas y lo mejor es que los hombres no querían liberar a las mujeres. Nadie quiere perder sus privilegios y nos gusta que alguien nos “atienda”, que nos sirvan.

Hoy es el siglo XXI, aunque muchas mujeres, tenemos una gran cantidad de derechos, aún falta un gran trecho por recorrer, porque, aunque se diga que ya ganamos la lucha, aún no podemos opinar sobre nuestros cuerpos, seguimos ganando 36% menos que los hombres, porque debemos trabajar en la calle y en la casa, porque los hombres solo ayudan y no asumen; porque nos siguen golpeando, matando y nadie hace nada.

feminismo

Hasta ahora, cada derecho exigido es un derecho que se tuvo que luchar incluso hasta perder la vida, si fuera tan fácil como pedir “por favor” que se nos respete, tendríamos las mismas condiciones sociales y civiles que los hombres. Exigir lo que nos corresponde siempre nos ha ubicado en un lugar oscuro como locas, histéricas y problemáticas, esto se debe a que el machismo no entiende que también somos personas y somos más que cuerpos dispuestos para el sexo, la maternidad y el cuidado.

EDUCAR ES LA CLAVE, PERO LA EDUCACIÓN POR SÍ SOLA NO LLEGA A NADIE.

El subtítulo que iba a colocar aquí era “la educación es la clave”, pero en las últimas semanas he vivido situaciones que me recuerdan lo importante que son las palabras, lo importante que es asignar un responsable a las tareas.

Decir que la educación es la clave me hace referencia a una cosa lejana, abstracta, la educación como un paraguas, pero ¿Quién educa?, ¿Quién hace posible que la educación llegue a la gente?

Como inicié el texto, muchas veces las feministas nos ubicamos y hablamos desde lo que ya sabemos y esperamos que la gente también lo sepa como por arte de magia. El desdén y la discriminación también anida en nuestros mundos, podemos ser machistas, clasistas y opresoras porque fue la forma en la que nos criaron, porque la sociedad es así; no venimos de otro planeta, no nacimos feministas.

Fue mi deseo de aprender y mis inconformidades las que me llevaron al feminismo y a asumirme como tal; fueron mis maestras, hermanas y amigas las que me orientaron; ahora me toca a mí educar y apoyar a las nuevas generaciones para que sepan que todos los derechos de los gozan se deben a mujeres que se denominaban feministas, mujeres que para que nosotras estemos aquí, perdieron sus familias, su libertad, sus lenguas y hasta sus cabezas.

Por esto, es tan importante que asumamos la responsabilidad de educar desde nuestros saberes y no condenar desde nuestra arrogancia. Es nuestra responsabilidad educar a las mujeres jóvenes, educar a las que no saben, a las privilegiadas y a las que creen que no están oprimidas. Tenemos la obligación ética de enseñar la historia de nuestras ancestras y cómo hemos logrado llegar hasta donde estamos.

También nos toca educar a los hombres, que sepan que, aunque no apoyen el movimiento al menos que no estorben. Es que quien adquiere conocimiento tiene la responsabilidad de compartirlo, si fuera que todo el mundo quisiera aprender, el mundo sería otro.

Un poco de historia y de mi opinión, en lenguaje sencillo y claro. Una nota para quienes tengan interés o al menos curiosidad. Como feministas nos toca aprender a enseñar, esta es la única manera de sumar y avanzar.

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