¿De qué hablamos cuando hablamos de emprendimiento?
Hace poco leí que el Banco Mundial nos celebraba diciendo que, “las mujeres han demostrado ser el mejor socio de la región en su camino hacia el crecimiento económico”.
Me hubiese encantado que hubieran podido ver mi cara de asombro al terminar de leer semejante comentario tan condescendiente. Vamos, claro que somos y siempre hemos sido su mejor activo y socio; uno silencioso, no remunerado, sobrecalificado, infravalorado y sin el cual el capitalismo NO existiría.
Si, así como lo leen, porque sin esas 127 horas de trabajos doméstico, de cuidados y atención NO PAGADAS que se necesitan para lograr 100 horas de empleo remunerado, EL CAPITALISMO NO EXISTIRÍA.
Pero de comentarios, frases, estadísticas e indicadores con brochazos micromachistas como el del Banco Mundial, está llena la viña del Señor (Siempre un señor👴🏻🙏). Por ejemplo, según el Global Entrepreneurship Monitor, América Latina es la región con el mayor porcentaje de emprendimiento femenino del mundo y además hemos superado a los hombres.
Ah, y casi se me olvida comentar que Panamá está entre los primeros. ¿Cómo les quedó el ojo chicas? Lo que le faltó decir a este estudio es que, aunque somos muchas las que emprendemos, son pocas las que logran generar un ingreso sostenible y que muchos de nuestros emprendimientos no llegan a cumplir su 1er año de vida y esto, no por falta de conocimientos, habilidades, capacidades, destreza o valentía, pues sabemos que de esto tenemos de sobra.
Foto by @RaulVega
Entonces, ¿Qué hace que, aunque seamos más las que emprendemos y mejores que los hombres (no lo digo yo, lo dicen las estadísticas 📈📉📊), no logremos mantener vivo nuestro emprendimiento después de su nacimiento? Pues, la robusta y bien nutrida discriminación social, cultural y religiosa hacia nosotras, la falta de financiamiento y el inexistente apoyo del Estado, nos dificultan tener acceso completo al potencial del mercado y tener las mismas posibilidades de éxito que los hombres.
Encima, cuando nos subimos al barco del emprendimiento, a remar contra la corriente, lo solemos hacer para SOBREVIVIR.
Así como lo lees, lo que nos suele motivar a emprender es la necesidad de obtener ingresos, más allá del crecimiento personal, profesional o la oportunidad de negocios. Únicamente el 8.79% de las mujeres que emprenden lo hacen buscando nuevas oportunidades de negocio y no por necesidad económica.
Porque, aunque estamos más graduadas que un termómetro con todos los estudios técnicos y profesionales que se puedan imaginar, el mercado laboral sólo nos quiere ofrecer empleos de subsistencia.
Creo que llegó el momento de llamar a las cosas por su nombre. No estamos emprendiendo, estamos sobreviviendo.
Pero, nuevamente la solución es nuestra, ya que es aquí, en donde la sororidad es nuestra mejor aliada para poder pasar de la mera subsistencia al éxito. Se estarán preguntando cómo, pues así… ¡MUJER INVIERTE EN LA MUJER!
Fin.
¡APOYANDO A LAS MUJERES!
Para apoyar el talento de las mujeres en Panamá, y abriendo la puerta para ser parte del cambio del cambio; dejamos a disposición de todes la información de algunos emprendimientos con mujeres al mando, mujeres involucradas y mujeres sobreviviendo.
Minds.pa
Agencia de marketing
Contacto: +507 6012-2466
TuZonaGrafica
Arte, free lancer, diseño gráfico y manejo de redes
Contacto: +507 6153-2408
Girlush.pty
Diseño y moda, tienda virtual
Contacto: +507 6539-3798
Por otro lado, nuestra organización creó el programa Women Connection, que busca desarrollar un modelo de negocio sostenible, respetuoso y sororo. Para la sostenibilidad de este programa estamos vendiendo la camiseta mujer, #InvierteEnLaMujer la misma tiene un costo B/. 15.00 y los fondos recaudados serán a beneficio del programa.
Si estas interesadx, contactar: +507 6255-3743
(colores a escoger: amarillo, verde y rosa)
Querida CSS, la seguridad social es un derecho humano.
Como tal, es responsabilidad del Estado garantizar el bienestar de TODAS las personas. Y sí, aunque muchas veces las mujeres no somos vistas como plenamente humanas, también estamos incluidas al hablar de “TODAS las personas”.
Pero, antes de comernos la crema del pastel, hablemos un rato sobre la masacre de la CSS, que es la institución creada para darnos seguridad social:
-Sus ingresos se encuentran afectados porque aproximadamente el 40% de los aportes provienen de personas con bajos salarios (salario mínimo), más del 50% de la población ocupada tienen un empleo informal y para rematar, el índice de desempleo del país está rondando el 18%.
-La han mal administrado y se han robado todo el dinero. Ahora “los expertos” dicen que la única alternativa es que paguemos más y por más tiempo. ¡Que solución más brillante! Siempre es más cómodo dejar que los escenarios lleguen a su etapa aguda y ponernos entre la espada y la pared, para que no nos quede otra opción más que ceder ante las demandas.
-Al parecer la crisis se da por combustión espontánea. Nadie la causó, nadie sabe que pasó y no hay nadie preso por robo o mal manejo de nuestros dineros. Pues arranquen a sacar botellas, emitan un informe transparente y preciso y nombren a una administración técnicamente competente y no política.
-El gran dialogo para “salvar a nuestra caja” no es más que un circo para el pueblo, pues en esta pantomima, las personas sentadas en la mesa donde se toman las decisiones, solo se representan a ellas mismas (guardadas algunas excepciones).
Foto by @LaEstrelladePanamá
Habiendo aclarado el panorama general, volvamos a lo que realmente nos importa, NOSOTRAS. Ya que, si bien es cierto, la CSS legalmente no realiza pagos con distinción de género, son las condiciones de desventaja que enfrentamos las que vulneran nuestros derechos.
Históricamente somos menos las que entramos a la fuerza laboral formal, usualmente tenemos empleos de baja paga y además nos pagan menos que los hombres por el mismo puesto. Solemos dejar de trabajar para cuidar a nuestros hijos o a los ancianos de la familia. Pero además, como siempre la carabela es ñata, las mujeres usualmente vivimos más tiempo que los hombres y por ende necesitamos dinero por más tiempo.
Foto by @Samycartman
Entonces, las mujeres, como humanas que somos, debemos contar con seguridad social, aún trabajando en la informalidad o realizando las tareas del hogar y de los cuidados que típicamente nos toca realizar a nosotras con la excusa de que está genéticamente codificado en nuestra sensible naturaleza 🤦♀️🤣🤣.
Porque la verdad sea dicha, por más que lo traten de invisibilizar, el trabajo doméstico y reproductivo, ES TRABAJO (representa más del 50% del PIB) y como tal debe ser remunerado.
Si la ausencia de justicia es un mensaje violento en nuestra contra y la normalización de la violencia es obvia. Pero además llevamos décadas haciendo las cosas por “las buenas”, organizando talleres, conversatorios, programas de trabajo y políticas públicas y aun así nos siguen violentando. Y que ni se nos ocurra marchar, gritar o reclamar porque la indignación que se producirá por una pared rayada sobrepasará cualquier falsa demostración de solidaridad que se haya podido manifestar por la muerte de una de nosotras.
Foto by @fin_amors
La falta de consecuencias y la impunidad son mensajes constantes que le dicen a la sociedad que esta violencia permanente en nuestra contra no es un tema de importancia. Pero además, cuando nos da por utilizar el espacio público para hacer oír nuestros más que justificados reclamos, la represión policiaca viene cargada de una agresión desproporcionada que jamás utilizarían contra grupos como el Suntracs en donde predominan los hombres.
Foto by @prensacom
Para respaldar esta represión policial y jurídica con la que responden se apoyan en los prejuicios y nos construyen imágenes de revoltosas que nos desacreditan y por ende le resta valor a nuestra lucha. Pero además, con el poder que demuestran al reprimirnos, con ese despliegue de violencia física buscan restablecer el mandato de pasividad social que nos ha sido siempre impuesto en los roles de género que nos asignan a las mujeres.
Foto by @xtragalactica
Al igual que muchas mujeres, he sido sujeto de sus predecibles ataques y maniobras de amedrentamiento. He sido golpeada, arrastrada y gaseada por haber osado tomarme la calle para exigir justicia y la reivindicación de mis derechos, de nuestros derechos. Nos criminalizan por ser mujeres que protestan y eso es evidente. Es transparente como la misoginia, fuertemente arraigada en la sociedad, se proyecta y estigmatiza nuestro legítimo derecho a exigir.
Es esta represión un claro recordatorio de que, sin importa que nos violen, torturen o maten “calladitas nos quieren, porque así nos vemos más bonitas”. Porque la sola intención de reclamo es disruptiva. Porque su propia razón de ser es deshacer el estatus establecido.
Este 8m las calles de Panamá se vistieron de violeta, en conmemoración al Día Internacional de laMujer Trabajadora. Que orgullo es ver a cientos de mujeres comprometidas, haciendo un llamado de atención para que se hagan valer nuestros derechos y a su vez, educando para lograr un mayor reconocimiento de los mismos.
Los antecedentes de esta fecha se originan un 8 de marzo, en Nueva York, cuando muchas mujeres fueron brutalmente reprimidas por solicitar mejorar sus condiciones de trabajo en una fábrica textil; o años más tarde, cuando la misma cuidad, nuevamente fue el escenario de una huelga donde las mujeres reclamaban igualdad salarial, disminución de jornada laboral a 10 horasy un tiempo para poder amamantar a sus hijos. Durante la huelga, perecieron más de un centenarde mujeres quemadas, producto de un incendio que se atribuyó al dueño de la fábrica como respuesta a la manifestación.
No fue sino hasta 1975, que la Organización de Naciones Unidas (ONU), estableció el 8 de marzo como Día Internacional de la mujer y en 1979 se aprobó la convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres.
Foto by @buladiggi.photos
Es importante recalcar que el 8 de marzo no es un día para celebrar, sino para recordar, conmemorar y aportar a la lucha constante de las mujeres por la igualdad.
En Panamá, nos reunimos más de 600 mujeres de diversas colectivas, unidas bajo el mismo fin, luchar por una sociedad equitativa, tener derecho a vivir con dignidad y seguridad. Como mujeres, resistimos día a día para que no haya retroceso en los avances que hemos alcanzado ya que constantemente nuestros logros se ven amenazados por grupos anti derechos, que están muy bien organizados para mandar sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas.
Foto by @roma_content
En la marcha llevamos pancartas, ondeamos banderas, usamos bengalas y portamos pañoletas verdes y violetas. Nuestras consignas, eran una sola voz cuestionando la violencia machista que vivimos. Gritamos por nuestras muertas, por las violadas, por las que aún tienen miedo, por aquellas que el Estado ignora; gritamos por nuestras hermanas, madres, hijas, sobrinas, amigas y gritamos principalmente para que todas sepan que no están solas. Esta lucha es de todas y nuestra unión causa temor, al Estado no le gusta, a los femicidas no les gusta, a las fundamentalistas no le gusta, pero ya nada nos detiene.
Foto by @buladiggi.photos
Como cada año, la Coalición Internacional de Mujeres y Familias (CIMUF) dijo presente y se sintió su fulgor en las calles de Panamá. No solo luchamos cada 8 de marzo, lo hacemos cada día para lograr el reconocimiento de los derechos de las personas que pertenecemos al colectivo LGBTIQ+. Me llena de orgullo ser parte de una coalición que educa y aporta a la sociedad con información valiosa y a su vez crea espacios diversos y seguros de intercambio y convivencia.
Desde CIMUF seguimos recordando qué,“CUANDO LAS MUJERES SE APOYAN, GRANDES COSAS PASAN”.